LIBERTAD DE EXPRESIÓN VERSUS LIBERTAD PERSONAL

La libertad de cada persona acaba cuándo empieza la libertad de los demás.

Esta es la frase de mi adolescencia, junto con otras que oí y racionalicé. ¿La libertad de expresión, la libertad para hacer lo quieras o decirlo o mostrarlo hasta dónde llega? Llega hasta que invades la libertad del otro. No es una línea fácil para moverte, hay gente que se ofende muy rápido, otras tienen manga más ancha. Pero en general en la vida igual que sabes hasta cuándo beber y dejarlo, sabes cuándo tu libertad abusa del otro. Es algo que se aprende haciéndolo y sufriéndolo.

Tal vez meter en la cárcel a alguien por pasarse al ejercer su libertad de expresión es poquito fuerte. Pero, ahora, estamos en esas. No hace mucho a un cantante de una banda también lo detuvieron por unas letras que supuestamente había escrito y que hacía enaltecimiento del terrorismo. No había sido él, pero mientras estuvo sufriendo y no conozco mucha gente que pusiera en duda su culpabilidad. Aquí no hay pruebas en contra, aquí se ha producido el hecho delante de gente que lo ha visto y lo ha oído.

Tal ve meter en la cárcel a unas personas que defienden una visión de la realidad en la que no estás de acuerdo no es muy inteligente. No es bueno hacer mártires. Pero ante toda la avalancha de opiniones que se han vertido ante tamaño hecho en el Twitter, en la televisión, en los periódicos y que supongo también en otras redes sociales, da que pensar la opinión que tiene la ciudadania ante este hecho acaecido. Nadie ha defendido a los padres y a los niños que estuvieron presentes. Cuándo las personas que narran este tipo de hechos históricos no han vivido la historia se permiten la licencia de opinar y sobre reinterpretar los hechos históricos que están ahí y no para ser reinterpretados sino para ser comprendidos.

Nos vamos a la calle a protestar por la violencia de género pero nos da igual que unos niños pequeños tengan que ver de unos titiriteros como cuelgan a un juez, cómo matan a una monja y como pegan a una mujer embarazada y cómo se cuelga una pancarta por una banda que ha asesinado a personas de toda condición y en toda España y parte del extrajero. Protestamos contra los toros pero nos la suda que los niños se tragen algo que es violento por sí. ¿Qué, somos hipócritas? ¿Es sólo política? ¿No hay sentimientos? ¿No hay empatía?

Estoy con los padres que llamaron a la policía. Estoy con esos niños que se tragaron algo que no iba con ellos y que desde luego no iba dirigido a ellos. Estoy con la defensa de una sociedad dónde no se tenga que matar para llamar la atención, estoy con la sociedad que no utiliza a sus muertos para malinterpretar hechos históricos cercanos en el beneficio de unas ideas políticas. Estoy con una sociedad en la que no se prostituyan sus ideas dependiendo cómo sople el viento o dónde me interese estar. Quiero una sociedad íntegra e inteligente. No un montón de gente que no estuvo, no sabe, lo poco que sabe ni lo ha visto, sólo oído y no contrastado. Quiero una sociedad crítica que se moleste en no creerse lo primero que le cuenten sino que contraste opiniones.

Es una pena lo ocurrido en Madrid en Carnavales. Es una pena la triste defensa de la cultura que hace el Ayuntamiento de esta ciudad. Me ha avergonzado y me ha decepcionado. Yo no los voté para cambiar las calles, ni para quitar estatuas (que me gustaran o no estaban ahí como parte de la historia de esta ciudad), ni para ofrecer estos espectáculos.

Salmos al viento. José Agustín Goytisolo

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LOS CELESTIALES

No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino…

Mateo 7,21

Después y por encima de la pared caída

de los vidrios caídos de la puerta arrasada

cuando se alejó el eco de las detonaciones

y el humo y sus olores abandonaron la ciudad

después cuando el orgullo se refugió en las cuevas

mordiéndose los puños para no decir nada

arriba en los paseos en las calles con ruina

que el sol acariciaba con sus manos de amigo

asomaron los poetas gente de orde por supuesto.

En la hora dijeron de cantar los asuntos

maravillosamente insustanciales es decir

el momento de olvidarnos de todo lo ocurrido

y componer hermosos versos vacíos sí pero sonoros

melodiosos como el laúd

que adormezcan que transfiguren

que apacigüen los ánimos ¡qué barbaridad!

Ante tan sabia solución

se reunieron pues los poetas y en la asamblea

de un café a votación sin más preámbulo

fue Garcilaso desenterrado llevado en andas paseado

como reliquia por las aldeas y revistas

y entronizado en la capital. El verso melodioso

la palabra feliz todos los restos

fueron comida suculenta festín de la comunidad.

Y el viento fue condecorado y se habló

de marineros de lluvia de azahares

y una vez más la soledad y el campo como antaño

y el cauce tembloroso de los ríos

y todas las grandes maravillas

fueron en suma convocadas.

Esto duró algún tiempo hasta que poco

a poco las reservas se fueron agotando.

Los poetas rendidos de cansancio se dedicaron

a lanzarse sonetos mutuamente

de mesa a mesa en el café. Y un día

entre el fragor de los poemas alguien dijo: Escuchad

fuera las cosas no han cambiado nosotros

hemos hecho una meritoria labor pero no basta.

Los trinos y el aroma de nuestras elegías

no han calmado las iras el azote de Dios.

De las mesas creció un murmullo

rumoroso como el océano y los poetas exclamaron:

Es cierto es cierto olvidamos a Dios somos

ciegos mortales perros heridos por su fuerza

por su justicia cantémosle ya.

Y así el buen Dios sustituyó

al viejo padre Garcilaso y fue llamado

dulce tirano amigo mesías

lejanísimo sátrapa fiel amante guerrillero

gran parido asidero de mi sangre y los Oh Tú

y los Señor Señor se elevaron altísimos empujados

por los golpes de pecho en el papel

por el dolor de tantos corazones valientes.

Y así perduraron en la actualidad.

Esta es la historia caballeros

de los poetas celestiales historia clara

y verdadera y cuyo ejemplo no han seguido

los poetas locos que perdidos

en el tumulto callejero cantan al hombre

satirizan o aman el reino de los hombres

tan pasajero tan falaz y en su locura

lanzan gritos pidiendo paz pidiendo patria

pidiendo aire verdadero.

APOLOGÍA DEL LIBRE

… es más fácil que un camello…

Mateo 19, 24

¡Grande y poderoso eres oh prócer

oh singular prestigio nuevo Creso!

A tu presencia tiemblan las paredes

los empleados el papel los números.

Nadie como tú maravilloso germen

de la opulencia y de la gran industria

con tu cartera con tu hermosa calva

rodeada de planetas y aureolas

con el pulcro chaleco abotonado

sobre tu inmenso abdomen nadie

nadie como tú flor nueva

tulipán de oro.

De entre todos te alzaste como un monte

de lava sobre el páramo en asombro

de chispas y clamor y ahora

dominas desde lo alto de tus cumbres

las diminutas vidas que te observan.

Es al amor al creador de toda

la belleza que existe al supremo maestro

al que hay que preguntar qué sucedió

qué ventura qué grande maravilla

apercibió en tu frente para darte

con su soplo en mitad de la pechera

y hacerte el libre el rey el financiero.

A ti solo entre miles

entre miles y miles y millones.

Por que la libertad está en tu firma

porque tu reino sí que es de este mundo

porque nada te puede ser negado eres

el prototipo el hombre insigne

para el que se han dictado las leyes y los cánones

la caridad y el premio.

Elegido elegido

mantén tu fortaleza no des oído

a los lamentos y a las maldiciones

sigue triunfa en tu reino pues que el mundo

se hizo sin duda para ser asiento

de posaderas recias y bursátiles como las tienes tú.

AUTOBIOGRAFÍA

Fui un mísero afligido desde mi mocedad, siempre

llenó de espanto, lleno de tristeza…

Salmos 88, 16

Cuando yo era pequeño

esta siempre triste

y mi padre decía

mirándome y moviendo

la cabeza: hijo mío

no sirves para nada.

Después me fui al colegio

con pan y con adioses

pero me acompañaba

la tristeza. El maestro

graznó: pequeño niño

no sirves para nada.

Vino luego la guerra

la muerte -yo la vi-

y cuando hubo pasado

y otodos la olvidaron

yo triste seguí oyendo:

no sirves para nada.

Y cuando me pusieron

los pantalones largos

la tristeza en seguida

mudó de pantalones.

Mis amigos dijeron:

no sirves para nada.

En la calle en las aulas

odiando y aprendiendo

la injusticia y sus leyes

me perseguía siempre

la triste cantinela:

no sirves para nada.

De tristeza en tristeza

caí por los peldaños

de la vida. Y un día

la muchacha que amo

me dijo y era alegre:

no sirves para nada.

Ahora vivo con ella

voy limpio y bien peinado.

Tenemos una niña

a la que a veces digo

también con alegría:

no sirves para nada.

La psicología de la autoestima. Nathaniel Branden

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Capítulo 6

LA SALUD MENTAL

La madurez se evidencia mediante la capacidad de pensar en uno mismo usando principios.

1. Un hombre que asume los hechos de la realidad en el nivel conceptual de la conciencia ha aceptado la responsabilidad de una forma de existencia humana, lo cual implica la aceptación de su responsabilidad sobre su propia vida y acciones.

2. La aceptación de responsabilidad por la propia vida exige una política de planificación y actuación a largo plazo, de modo que nuestras acciones se integren unas en otras y nuestro presente en nuestro futuro. (…) Un adulto sano planea y actúa en términos de toda una vida.

Esta política conlleva un corolario: la voluntad de diferir el placer o las recompensas inmediatas y tolerar la frustración inevitable derivada de esa acción.

La reacción típica de un niño ante la frustración es la de llorar. (…) la semana que viene, para él, es un futuro lejanísimo. Pero un adulto sano no contempla su vida y objetivos de la misma manera. No reprime sus emociones; si es capaz de hallar una forma de superarlas, lo hace, pero si no sigue adelante, no permite que le paralicen.

3. Una característica cardinal de la madurez es la estabilidad emocional. (…) Es el poder de conservar la capacidad de pensar bajo la presión de esas emociones.

…dentro de la esfera de sus intereses de primera mano, de sus propias acciones y objetivos, se considera competente para saber lo que necesita saber, y obtener los conocimientos que le exijan sus intereses y propósitos. Quiere decir que no se resigna frente a lo que es permanentemente desconocido, cuando tiene a mano el conocimiento,…

Una familia mal avenida. Falange, Iglesia y Ejército. Alfonso Lazo

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La invasión de Rusia y sus consecuencias

…el discurso oficial y público del catolicismo español identificó a las potencias del Eje con Europa, y a Europa con el cristianismo de tal modo que ahora la guerra -de la misma manera que había ocurrido con la Guerra Civil española- pasaba a ser “una cruzada europea contra el comunismo”.

Más aún: si la civilización cristiana se encarnaba en Europa, si Europa se asentaba en el Orden Nuevo y si el liderazgo de ese orden nuevo recaía sobre Alemania, todo ello significaba que el régimen hitleriano se había convertido en un instrumento de Dios.

En el recuerdo de millones de españoles de hoy se encuentra la desproporcionada y beata censura que pesó como una losa sobre las proyecciones cinematográficas a lo largo de cuarenta años de régimen franquista. Producto típico del nacionalcatolicismo, semejante censura fue en realidad una iniciativa de la Iglesia. Apenas iniciada la Guerra Civil, el Gobierno de Franco estableció la censura cinematográfica con un objetivo fundamentalmente político: no dejar pasar la más mínima crítica, la más mínima insinuación, por muy remota que fuese, contra la dictadura. A la Iglesia eso le pareció poco. (…) A comienzos de 1943, la vicesecretaría de Educación Popular publicó una orden reorganizando el aparato de la censura de cine: de entonces en adelante no se pudo censurar película alguna en ausencia del censor eclesiástico, cuyo dictamen hacía imposible la aprobación de la cinta.

En el terreno educativo el clero español lo quería todo, y la Iglesia no sólo reclamaba el derecho a contar con sus propios centros y a designar libremente a su profesorado, sino también el derecho a vigilar la enseñanza en los centros oficiales.

… y en una aparente paradoja, la actitud de los intelectuales y escritores falangistas fue mucho más abierta, tolerante e intelectualmente liberal que la de sus antagonistas católicos.

Tipos diversos. G.K. Chesterton

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CARLOS II

…Carlos II representaba algo extraordinariamente peculiar y satisfactorio: era un escéptico auténtico y consecuente. El escepticismo, con sus ventajas y desventajas, ha sido bastante mal entendido en nuestro tiempo. Fuera de nuestras fronteras, existe la curiosa idea de que el escepticismo guarda alguna relación con teorías como el materialismo, el ateísmo y la secularidad. (…) El verdadera escéptico es tan espiritualista como el materialista. Cree que la danza salvaje en torno a un ídolo africano tiene tantas probabilidades de ser acertada como las ideas de Darwin. Considera el misticismo tan racional como el propio racionalismo, y alberga, desde luego, las más profundas dudas sobre si fue San Mateo quien escribió su evangelio, aunque no menos profundas que son sus dudas acerca de si el árbol que tiene delante es verdaderamente un árbol o un rinoceronte.

…se mostró con especial prominencia en la vida de Carlos II. Me refiero a su constante oscilación entre el ateísmo y el catolicismo romano. Cierto es que los católicos romanos constituyen un gran sistema fijo y formidable, pero lo mismo ocurre con los ateos. (…) Se trata, en realidad, de la afirmación de una negación universal, pues para un hombre, decir que no existe Dios en el universo es como decir que no existen insectos en ninguna estrella.

Cuando recibió el Sacramento de la Iglesia Romana en su última hora, estaba actuando conscientemente como un filósofo. La Hostia podía no ser Dios, pero del mismo modo podía no ser una oblea.

Pero el problema fundamental que nos plantea Carlos II radica en que apenas si tenía una sola virtud moral en su haber, y aun así nos atrae moralmente.

Los puritanos fracasaron en el hecho irrefutable de poseer una teoría completa acerca de la vida, en la paradoja eterna de que una explicación satisfactoria jamás puede satisfacer.

Escribir El Paraíso Perdido habría parecido a los poetas de Carlos II un trabajo tan arduo como recuperar el propio Paraíso.

Quizás no haya otra expresión de significado tan terrible como la de <<matar el tiempo>>. Es una imagen imponente y poética, la imagen de una especie de parricidio cósmico. Existe en la tierra una raza de rebeldes que, bajo toda su apariencia entusiasta, considera al tiempo fundamentalmente un enemigo. A esta raza pertenecieron Carlos II y los hombres de la Restauración. Cualesquiera que pudieron haber sido sus méritos, pues, como hemos dicho, creemos que los tuvieron, nunca lograrán un lugar entre los grandes representantes de la alegría de vivir. Pertenecieron a esos epicúreos de rango inferior que matan el tiempo frente a los grandes epicúreos que hacen al tiempo vivir.

Entre el miedo y la libertad. Los EEUU: de la Gran Depresión al fin de la segunda guerra mundial (1929-1945). David M. Kennedy

Capítulo 2

Pánico

Cuando Herbert Hoover asumió la presidencia el 4 de marzo de 1929, según escribió la periodista Anne O’Hare McCormick, <<estábamos con un ánimo favorable a la magia […]. Todo el país era una vasta y expectante galería, con los ojos dirigidos a Washington. Habíamos llamado a un gran ingeniero para que resolviera nuestros problemas; entonces nos acomodamos en los asientos, confortable y confiadamente, para observar cómo se resolvían esos problemas. Por primera vez el gobierno estaba encabezado por una mente moderna y técnica […]…

Reunidos el 15 de abril, los representantes se enteraron rápidamente de que el nuevo presidente no toleraría ninguna renovación de las propuestas de McNary-Haugen para apoyar económicamente las exportaciones. En cambio, Hoover exigió <<la creación de una gran oficina investida con la autoridad y los recursos suficientes para […] transferir la cuestión de la agricultura del ámbito de la política al reino de la economía>>.

…Hoover (…) 1922 (…) American Individualism (…)

El <<individualismo>> era, después de todo, un concepto que había sido inventado para describir un desarrollo social considerado exclusivo de la sociedad norteamericana. Un siglo antes, Alexis de Tocqueville había sido el primero en hacer circular el término en Democracy in America, donde declaraba que <<el individualismo es de origen democrático>>. Era diferente del mero egoísmo, y en muchas manera más peligroso porque era más aislante. El egoísmo, decía Tocqueville, <<hace que un hombre conecte todo consigo mismo, y que se prefiera a sí mismo a todo en el mundo>>, pero el individualismo era todavía más pernicioso, porque <<dispone que cada miembro de la comunidad se separe de la masa de sus compañeros, y se mantenga aislado>>.

… Hoover sostenía que Tocqueville estaba completamente equivocado; (…) En cambio se interesa por los otros y sostiene una conexión con la comunidad como un todo. En el léxico de Hoover, la palabra que captaba la esencia del individualismo estadounidense era servicio (…) Se trataba de un ideal exclusivamente norteamericano, y que felizmente hacía innecesario que en Estados Unidos se produjera el repugnante crecimiento del poder estatal formal que afligía a otras naciones.

Decididamente, el papel del gobierno no era sustituir de manera arbitraria y perentoria la cooperación voluntaria con la burocracia coercitiva.

Pretendía combatir los episodios de desempleo del futuro con gastos anticíclicos en obras públicas. Ninguna presidencia anterior había actuado con un propósito tan firme y de manera tan creativa ante el declive económico. (…) Dos años más tarde, Hoover consiguió avergonzar a la industria siderúrgica para que abandonaran las asesinas jornadas de doce horas, una vez más sin tener que recurrir a ninguna legislación formal. A lo largo de la década de 1920, había promovido las asociaciones profesionales con el objetivo de estabilizar los precios, proteger el empleo y racionalizar las producción en diversos sectores industriales, todo eso mediante una iluminada cooperación voluntaria entre los empresarios, con el aliento del gobierno.

Mantener el nivel de los salarios, según Hoover, no sólo preservaría la dignidad y el bienestar de los trabajadores como individuos. También sostendría el poder adquisitivo en la economía como totalidad y de esa manera detendría su declive al impulsar el consumo, una teoría económica que más tarde se adjudicó a la revolución keynesiana pero que en realidad era bastante común entre los analistas económicos de la década de 1920, y que Hoover entendía bien.

A pesar de la Conferencia Presidencial sobre el Desempleo de 1921 se había solicitado una mejor información sobre la situación de la fuerza laboral, en la práctica no existían datos fiables sobre el desempleo. Sólo en abril de 1930 los estadísticos intentaron por primera vez llevar a cabo una medición sistemática del paro. Todavía un año más tarde, a mediados de 1931, los legisladores seguían divinando, sobre la base de anécdotas, impresiones e informes fragmentarios, el número de desempleados.

En el sector crucial de la construcción, que desde hacía mucho tiempo antes se reconocía como una herramienta anticíclica potencialmente poderosa, los estados invertían muchísimo más que el gobierno federal.

El mismo Hoover, en una declaración que más tarde lo perseguiría, proclamó ante la Cámara de Comercio de estados Unidos el 1 de mayo de 1930: <<Estoy convencido de que hemos pasado lo peor y de que con un esfuerzo continuo nos recuperaremos rápidamente>>.

Considerando la información de que se disponía, ya dada la escala con la que se podían medir los acontemcimientos de finales de 1929 y principios de 1930, esas declaraciones no eran tan escandalosas como parecieron en años posteriores. (…) En abril de 1930 la bolsa había remontado un quinto de su deslizamiento descendente desde el pico especulativo del otoño anterior. Algunos bancos rurales habían comenzado a quebrar, pero el sistema financiero como un todo había demostrado hasta el momento una sorprendente resistencia en los momentos inmediatamente posteriores al Crac; de hecho los depósitos en los bancos miembros de la reserva Federal que todavía operaban aumentaron a lo largo del mes de octubre de 1930. Los informes todavía fragmentarios sobre el desempleo eran preocupantes pero no desproporcionadamente alarmantes.

Pero la realidad, que aún era sólo vagamente visible en los magros datos estadísticos que el gobierno podía reunir en ese entonces, era que la economía continuaba su desconcertante tendencia descendente. A finales de 1930 las quiebras de empresas habían alcanzado un récord de 26.355. El producto interior bruto había caído un 12.6 por ciento con respecto al nivel de 1929. Especialmente en la industria de bienes durables la produccción había disminuido violentamente; hasta el 38 por ciento en algunas plantas siderúrgicas, y en una proporción similar en la industria clave de la fabricación de automóviles, con enormes reducciones en el empleo. A pesar de los discursos públicos, en la práctica las empresas privadas estaban reduciendo la inversión en la construcción; de hecho, ante el debilitamiento de la demanda de 1929 las empresas ya habían limitado la construcción en comparación con el punto máximo alcanzado en 1928, y en 1930 la disminuyeron todavía más. El número de exacto de trabajadores despedidos sigue siendo una conjetura; algunos estudios posteriores demostraron que en 1930 alrededor de cuatro millones de personas se quedaron sin trabajo.

<<Nuestro sistema bancario era el eslabón más débil de todo el sistema económico -creía Hoover-, el elemento más sensible al miedo […] la peor parte de la desesperada tragedia con la que yo tuve que lidiar>>. Los bancos estadounidenses estaban podridos incluso en los períodos buenos. Durante la década de 1920 quebraban a un ritmo de más de quinientos por año. El año 1929 hubo 659 quiebras de bancos, una cifra que todavía se encontraba dentro de la media normal de la década. Luego, con una rapidez enfermiza, seiscientos bancos cerraron sus puertas los últimos sesenta días del año, lo que llevó el total anual a 1.352.

…en 1930 apenas 751 bancos estadounidenses operaban con sucursales. La abrumadora mayoría de los bancos norteamericanos era, para las cuestiones prácticas, instituciones solitarias (…) que sólo podían apelar a sus propios recursos si se producía una situación de pánico.

…a fines de 1930 (…) Muchedumbres de ahorradores se amontonablan a gritos frente a las ventanillas de los cajeros para retirar su dinero. Los bancos, a su vez, se apresuraron a preservar la liquidez frente a esos reintegros acelerados cobrando préstamos y vendiendo patrimonios. Cuando los bancos acosados buscaron efectivo desesperadamente lanzando sus portafoliso de bonos y propiedades inmobiliarias al mercado (un mercado ya deprimido por el Crac de 1929) lograron disminuir aún más el valor de esos bienes en entidades que en otros aspectos eran sólidas, lo que puso en peligro todo el sistema bancario.

En un primer momento la fiebre del pánico sólo afecto a los bancos rurares, crónicamente anémicos. Pero el 11 de diciembre de 1930 atacó las zonas aledañas al sistema nervioso central del capitalismo norteamericano cuando el Bank of United States de Nueva York cerró sus puertas. El Bank of United States, coloquialmente conocido como <<el Banco de los Planchadores de Pantalones>>, era propiedad de y estaba dirigido por judíos y contenía los depósitos de miles de inmigrantes judíos, muchos de ellos empleados en la industria del vestido.

El cierre del Bank of United States represetaba la mayor quiebra de un banco comercial en la historia del país hasta ese momento. (…) El mismo nombre del banco hizo que mucha gente tanto en el país como en el extranjero lo considerara como una especie de institución oficial, lo que amplificó el temible efecto de su derrumbe. Más importante fue que el fracaso del Sistema Federal de Reserva a la hora de organizar una operación de rescate, según las palabras de un banquero del norte del estado de Nueva York, <<había resquebrajado la confianza en el Sistema Federal de Reserva más que cualquier otro suceso de los años recientes>>.

Algunos observadores consideraban que el pánico bancario de fines de 1930 era el último y terrible espasmo de la enfermedad económica que había comenzado un año antes.

Lo que los bancos necesitaban en ese momento crítico era liquidez, es decir, dinero para responder a las demandas de sus clientes. Pero se daba un efecto perverso: el esfuerzo de los bancos individuales para mantener la liquidez contraía el suministro de dinero, endurecía el crédito, e inexorablemente obturaba el sistema en su conjunto.

Hasta principios de 1931, la depresión norteamericana parecía en gran medida ser producto de causas norteamericanas. Una década de estancamiento en la agricultura, disminución de ventas en los mercados de automóviles y de viviendas, los abusos piratas de Wall Street, la espeluznante evaporación del valor de los bienes en el Crac, los males de un anárquico sistema bancario, eran, sin duda, problemas suficientes.

El retorno. José Agustín Goytisolo

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VII

POR LOS BASTARDOS

Por los bastardos

por los sucios criados de la muerte

por los altivos adoradores del dios de las batallas

por los melancólicos por los hijos del hipo

por los engendrados en una noche de tentación

por los caritativos de las últimas migas

por los dulcísimos usureros d ela verdad

por los embaucadores por los infinitos rastreros

por los cuerdos de la antigua locura

por los humildes por los mezquinos

por los ciegos

por todos los mal nacidos de la tierra

estás sólo presente en mi recuerdo

XII

A ELLA Y A TI OS PREGUNTO

Llora conmigo hermano.

Era mujer y hermosa. No tenía

nieve sobre los años.

De ella de mí de todo

te separaron. Pero el tiempo

te ha devuelto a su abrazo.

A ella y a ti os pregunto

si es posible que todo lo que amé

sea solo un engaño.

¿Sabéis que espero a veces

vuestra voz y que tengo

los oídos tapados?

¿Sabéis

que niego el pie de vuestros pasos?

Pero no importa. Vivo

sobre las ruinas. Amo.

Decidme sí decidme

-aunque no pueda oírlo

aunque nunca lo crea-

que nada ha terminado.

XVI

MUJER DE MUERTE

Lo que tú hubieras sido

ha quedado en el aire

perdido para el tiempo.

Las cosas que no hiciste las canciones

que nunca cantarás

los días nuevos

que te correspondían

los deseos

la rueda de las voces abiertas en tu oído

toda tu larga sombra proyectada al futuro.

Porque escucho el sonido falso de mi moneda

el chocar contra el mármol

de tu terrible ausencia

te amo mujer de muerte.

¡Ah lo que hubieras sido!

Tiempo de censura. La represión editorial durante el franquismo. Eduardo Ruiz Bautista (coord.)

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LA CENSURA DE LIBROS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

José Andrés de Blas

De este modo, se puede establecer -siquiera sea a título de hipótesis- que la premisa que determina la existencia de un objeto específico de estudio que denominamos censura, y que hace posible que, de un modo cabal, este artículo pueda escribirse, solo puede delimitarse a partir del concepto de represión.

En el marco de la ley que, en enero de 1938, reorganizaba la Administración central del Estado, se creaba el Servicio Nacional de Propaganda, con integración del mismo en el organigrama del Ministerio del Interior. Su cometido, entre otras funciones, sería el de llevar a cabo la censura en todos los medios de comunicación, salvo el referido en la prensa, que poseería un servicio específico. (…) Hacia finales de año, una nueva remodelación gubernamental crearía el Ministerio de la Gobernación. La principal novedad, en lo que hace al organigrama inicial, sería la formación de un escalón administrativo intermedio, entre los anteriores servicios y la cúpula ministerial, con la creación de una serie de subsecretarías, de las cuales nos incumbiría la Subsecretaría de Prensa y Propaganda, <<que comprenderá los Servicios de Prensa, Propaganda y Turismo>>.

En cuanto a la organización territorial, …, un modelo radialcentralizado, pero, como parte importante del proceso de asunción de las tareas de propaganda por parte de Falante, el 26 de junio de 1938, las antiguas subdelegaciones para Prensa y Propaganda, a su cambio nominal, añadieron la fusión de los anteriores organismos provinciales del partido -delegaciones de Prensa y Propaganda de FTE (sic) y de las JONS- con las jefaturas provinciales de adscripción estatal. A ello hay que añadir que, desde el 15 de febrero, Serrano desempeñó el cargo de delegado nacional de Prensa y Propaganda de FET, confundiendo -<<aunque no co-fundiendo>>- definitivamente dichas atribuciones entre el partido y el Estado.

Así las cosas, de la mano de Serrano Suñer, la élite intelectual falangista iba a asumir en esta coyuntura la totalidad de las tareas relacionas (sic) con la prensa y la propaganda, disponiendo, según sus expectativas, de una primera oportunidad, que les permitía reconducir la tarea de adoctrinamiento ideológico, según pautas de ortodoxia falangista. Al respecto, creemos que no es necesario abundar en las tesis que muestran cómo, tras el decreto de unificación, la Falange había perdido su capacidad operativa, si es que alguna vez la tuvo, de marcar de modo único la impronta ideológica del régimen.

Aunque Ridruejo confiesa sus intenciones totalitarias, la mención a esa <<junta secreta>>, de la que apenas da detalles, podría hacer pensar en una búsqueda de un descargo de responsabilidades respecto a una labor, la de la censura, que, pasado el tiempo, poco podía decir en su favor. Por nuestra parte, y a título de hipótesis, pensamos que la supuesta <<junta secreta>> -de la que no hemos encontrado pruebas documentales, que vinculen directamente su actividad con el Servicio Nacional- en realidad no es, y a pesar de lo dicho, tan secreta.

Una familia mal avenida. Falange, Iglesia y Ejército. Alfonso Lazo

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Los años del Eje

En 1963, los teatros europeos vieron el estreno del dramaturgo alemán Rolf Hochhuth, El Vicario. La obra provocó un enorme escándalo en el mundo católico que la consideró blasfema, calumniosa e insultante, (…) Mientras Pío XII presentaba a los católicos del Reich como víctimas del nazismo, no dudando en afirmar que la mayoría de ellos habían combatido a Hitler, El Vicario desmontaba semejante historia, y acusaba al Papa de no haber condenado el exterminio de los judíos que de sobra conocía.

El escándalo volvió a reproducirse en el Festival de Cine de Berlín del año 2002, con la película de Costa- Gavras, Amén, ya que la cinta trasladaba a la pantalla la obra de Hochhuth, e incluso acentuaba la dudosa actitud de Pontífice.

Los dos protagonistas del filme son Fontana, un jesuita italiano, y Kurt Gerstein. Fontana es un personaje de ficción; Gerstein, por el contrario, existió realmente. Había sido un oficial de las SS ingresado en el partido nazi en 1933 y cristiano ferviente de la Iglesia luterana. En 1941 fue puesto al frente de los llamados Servicios de Higiene y Desinfección de los campos de internado. Allí conoció el horror cuando pudo presenciar en Treblinka y Belzec las primeras experiencias con el gas Zyklón B. Espantado, quiso entrar en contacto con el nuncio del Papa e hizo llegar al Vaticano las noticias del genocidio. Nunca obtuvo respuesta. Se suicidó el 25 de julio de 1945, dejando escrito el informe sobre sus experiencias que serviría de base a la obra de teatro y a la película.

Tampoco recibieron respuesta las cartas llenas de angustia enviadas a la Santa Sede, y que se conservan hoy, de Edith Stein, una judía alemana convertida al catolicismo que ingresó en el Carmelo de Colonia y murió gaseada en un campo de concentración.

Que el Papa conocía el genocidio de los hebreos de Europa no cabe dudarlo. Pero el silencio de Pío XII fue absoluto, incluso en octubre de 1943, cuando 1.259 judíos romanos fueron detenidos por los alemanes casi bajo las ventanas de su despacho. (…) No hubo en suma protesta alguna. (…) Una actitud que tendría repercusiones en España.

En los mensajes de Pío XII al obre cristiano de los días de Navidad de 1941 y 1942, años de aplastantes triunfos del ejército alemán, el Papa empleó varias veces el término “Orden Nuevo” dándole una connotación positiva. Es cierto que el Pontífice señalaba siempre que ese Orden Nuevo debía basarse en la justicia y en el amor a Cristo; pero como nunca en tales mensajes dicho Orden Nuevo fue condenado, y como esa expresión había surgido de los servicios de propaganda nazi para indicar el triunfo del fascismo en toda Europa, muchos católicos tuvieron la sensación de que Pío XII colaboraba de buen grado al éxito del futuro mundo fascista.

No era sólo una sensación que tuviese gente poco informada. En agosto de 1941, el primado de Polonia ocupada por los alemanes, que se estaban comportando de una manera brutal, y que vivía exiliado en Londres, remitió al Secretario de Estado del Vaticano la siguiente carta:

En Polonia la veneración por los obispos y los sacerdotes aumenta; pero al mismo tiempo disminuye el afecto al Papa y a la Santa Sede […]. Con espanto he tenido que comprobar un fenómeno análologa en los centros de refugiados en Hungría, en Francia y también en Inglaterra. Una propaganda engañosa extiende el rumor de que la Santa Sede va a aceptar la esclavitud de las naciones en la futura Europa hitleriana.

…pero sí cabe afirmar que a lo largo de 1940, 1941 y 1942 el discurso público de la Iglesia española fue un discurso de colaboración con el Orden Nuevo. La revista Ecclesia, que era el órgano de colaboración de nuestros obispos, lo expresaba con claridad el 15 de junio de 1941: ” Se debe cooperar en la futura organización del Orden Nuevo, siempre que se respeten los valores cristianos de la propiedad, el trabajo y la familia”.

En el otoño de 1940, por ejemplo, se reunió en Munich un congreso de juristas al objeto de estudiar la “cimentación moral y jurídica” de la nueva Europa que iba a nacer de la victoria alemana. El espíritu de encuentro bajo la esvástica quedó de manifiesto en las palabras de Dino Grandi, uno de los más altos jerarcas de la Italia mussoliniana, quien sostuvo que

partiendo de fuentes tan distintas como el Derecho Romano y el Derecho Germánico, fascismo y nacionalsocialismo han venido a desembocar en un campo jurídico idéntico; y es que hemos comprobado que la unidad de nuestra labor es sólo un aspecto de la revolución general europea que nosotros, alemanes e italianos, tutelamos y que podemos llamar la revolución del siglo XX.

He aquí, a modo e muestra, un ramillete de titulares aparecidos en los periódicos españoles del mes de julio de 1940:

  • Alemania y la reconstrucción europea.
  • El oro dejará de tener importancia. Se suprimirán los artículos superfluos.
  • Imposibilidad de guerras futuras.
  • El futuro orden económico europeo: Imposibilidad de guerras. Unificación del sistema económico. Partido único, supresión de la lucha de clases, disolución de las sociedades secretas y el judaísmo.

Para FET, la guerra que estaba teniendo lugar en Europa, y que sin duda terminaría con el triunfo de Alemania, era sobre todo una guerra ideológica; una magna lucha de doctrina contra doctrina y, más precisamente, según aseguraba Escorial la revista de los intelectuales de Falange, “una guerra civil gigantesca que a todos obliga” a tomar partido, pues reproducía a escala mucho mayor la Guerra Civil española, donde se habían enfrentado a un lado el fascismo y al otro la democracia y el comunismo.

Ahora bien, ¿era exactamente el Orden Nuevo que imaginaba la Falange el mismo Orden Nuevo del que hablaba la Iglesia?

De hecho, a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, y en sintonía con el Vaticano, los obispos españoles cambiaron varias veces de opinión en lo que respecta al nazismo. Durante los primeros meses del conflicto, el episcopado de nuestro país mostró una clara desconfianza y un poco disimulado rechazo hacia el régimen de Hitler, coincidiendo con las condenas que el papa Pío XI había lanzado contra el ideario y la práctica política del nacionalsocialismo. Hasta el extremo fue explícito este rechazo, que los jesuitas desde las páginas de la revista Razón y Fe condenaban sin ambages, por paganas, racistas y anticristianas, las dos obras que eran, precisamente, como la Biblia y la Vulgata en los textos canónicos del nazismo: Mein Kampf (Mi lucha) de Hitler y el Mito del siglo XX de Rosenberg.

Empero esta actitud del clero español cambió pronto. En primer lugar, porque en 1939 murió Pío XI, cuya enemistad hacia el nazismo había sido notoria (…) En segundo lugar, porque las espectaculares victorias del ejército germano convencieron a todos, incluida a la Iglesia, de que Hitler tenía ganada la partida y, en consecuencia, era necesario entenderse con el Orden Nuevo.

En principio, y dadas sus manifestaciones anteriores, sobre todo las condenas contra el nacionalsocialismo lanzadas por Pío XI, el liderazgo hitleriano debería haber supuesto algo del todo inaceptable para la Iglesia española. Sin embargo, dado que esa Iglesia estaba convencida de que el Orden Nuevo duraría quizá siglos, y de que la nueva hegemonía alemana iba a acabar definitivamente con el liberalismo, la democracia y el comunismo, los publicistas católicos pasaron, en un viraje rapidísimo, de la reticencia a la aceptación y de la aceptación a la colaboración.

Incluso elaboraron aquellas publicaciones toda una teoría, toda una filosofía político-religiosa para justificar la aceptación y la colaboración con el Orden Nuevo.

…a la hora de explicar las bases del Nuevo Orden, los publicistas católicos presentaran los acontecimientos y cambios espectaculares que estaban teniendo lugar en Europa como una lucha histórica entre “los fanáticos de Dios y los fanáticos contra Dios; comunismo contra catolicidad; una edad contra la reacción integral que se adelanta a otra edad nueva y antigua. Eterna, la del Reino de Dios. La nueva Edad Media”.

Puestos a elaborar complejas filosofías de la historia y a comparar pasado con futuro, nuestros fascistas nativos se sentían mucho más atraídos por el Renacimiento que por los siglos medievales que tanto gustaban a los clérigos.

…el Nuevo Orden (…) la Iglesia española comenzó a describirlo con todo detalle. Unos detalles que hacían del imperio hitleriano algo extraordinariamente parecido al Sacro Imperio Romano Germánico de antaño. (…) Es decir, Hitler convertido en Otón III, del brazo de Pío XII cual un nuevo papa Silvestre del año mil.

La línea argumental es la siguiente: la Edad Media, basada en la unidad de culto, la unidad política y el predominio de lo espiritual, vio su fin con la apareción del protestantismo y el Renacimiento, que constituyeron una verdadera revolución destructora de las reservas intelectuales y morales acumuladas por los siglos de cristianismo. La Edad Moderna supuso, pues, el triunfo del individualismo, el ateísmo y el capitalismo, cuyos efectos destructivos aumentaron con el triunfo de la Ilustración y la Revolución francesa, y de donde surgieron en su día los grandes males del siglo XX: democracia, anarquismo y comunismo. Sin embargo, continuaba la argumentación clerical, el mismo siglo XX había generado una saludable “reacción contra el mundo moderno” encarnada en los movimientos y regímenes fascistas que estaban barriendo de Europa, precisamente, los principios ilustrados, revolucionarios, marxistas, capitalistas, liberales e individualistas y que, a resulta de ello, abrían una nueva era que podría calificarse de “neomedieval”.

Tipos diversos. G.K. Chesterton

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FRANCISCO

El ascetismo es algo que, por su misma naturaleza, hoy en día tendemos a entender de forma equivocada. El ascetismo, en el sentido religioso, significa el repudio de la gran mayoría de los goces humanos a cambio de la felicidad suprema del único goce, el goce religioso. Sin embargo, el ascetismo no está en absoluto restringido al ascetismo religioso: existe un ascetismo científico, por ejemplo, que sostiene que sólo la verdad es satisfactoria; existe un ascetismo estético que sostiene que sólo el arte es satisfactorio; e incluso existe un ascetismo epicúreo que sostiene que sólo la cerveza y los bolos son satisfactorios. Puesto que la alabanza de cualquier cosa implica que el orador que la ensalza sería capaz de vivir con ella sola, tenemos ahí el germen y la esencia del ascetismo.