Alemania: Jekyll y Hyde. 1939, el nazismo visto desde dentro. Sebastian Haffner

II

LOS DIRIGENTES NAZIS

Cada uno de los aproximadamente cien mil jefes nazis más o menos conocidos, que junto con él forman la dirección nacionalsocialista, ya pertenezcan a las estructuras superiores del partido, a la Gestapo, al Reichsnährstand (corporaciones para la alimentación), al Frente de Trabajo o al gobierno del Reich, como persona no es sino un vulgar aventurero y arribista dotado de más o menos cualificaciones profesionales y de más o menos falta de escrúpulos. (…), no han desempeñado ningún papel creativo en la instauración del nacionalsocialismo en Alemania, sino que, al contrario que el potencial suicida de Hitler, sólo se han subido al tren en marcha, están plenamente dispuestos a apearse de él antes de que se precipite al abismo. Por si se diera el caso, los personajes de relieve, como ya sabemos, han tomado las precauciones necesarias transfiriendo elevadas sumas de dinero a países neutrales. Las pequeñas lumbreras no están capacitadas para hacer eso, de modo que cuando los pillen se volverán delatores y negarán haber tenido nada que ver con el asunto.

(…) Estos siete hombres, que tomaron posesión del cargo como deudores insolventes, poseen hoy, además de esos ciento cuarenta y dos millones de marcos, haberes en el extranjero, castillos, casas de campo, fincas urbanas y pabellones de caza en Alemania, cuyo valor asciende como mínimo a su patrimonio extranjero y a su capital móvil en Alemania. Pero no sólo esos siete dirigentes destacados han amansado una fortuna robando al Estado, al partido y a otras cajas públicas. El mantenimiento de todos los gauleiter y los altos mandos de las SS y de las SA cuesta tal dineral que sólo se sostienen mediante la más desvergonzada utilización de los fondos públicos. Casi toda esta gente procede de la pequeña burguesía y casi todos llevan una vida de magnates. Cuando hay que eliminar a uno, a menudo se utilizan estas malversaciones como pretexto.
Además, la corrupción traspasa los límites del ámbito financiero, Göring, por ejemplo, se incauta cuadros de los museos públicos para sus diferentes casas y pabellones de caza, mientras que Goebbels reclama un monopolio de actrices de cine y de un harén. Casi todos los altos dirigentes nazis emplean a hombres de las SA y de las SS como criados y ordenanzas en sus banquetes y recepciones. Ley goza de fama especial por sus excesos alcohólicos y Streicher por sus excesos sexuales, aunque ninguno de ellos sea un primus inter pares. Dicho brevemente, en los asuntos de dinero y de moral todos los jefes nazis actúan como si estuvieran por encima de la ley; todos creen que los fondos y los bienes que administran son, hasta cierto grado, propiedad suya, y que la gente que está a sus órdenes son sus esclavos. 

(…) Los dirigentes nazis han trasladado al campo de la corrupción la doctrina de Hitler, según la cual sólo las grandes mentiras pueden ser creídas…

(…) Al final se reconoce la corrupción, pero se soporta y no indigna (…)

Una vez que los nazis han descubierto que la propaganda es parte de la política, han creado el aparato propagandístico más poderoso del mundo: todo alemán en el extranjero es un emisario (y espía) de su país; (…) Y aunque todo alemán en el extranjero sea evitado y odiado, aunque ya no se lea ningún periódico alemán ni se importen películas alemanas, y aunque la literatura, el arte y la música de Alemania se vayan al garete…¡ tenemos el aparato de propaganda más gigantesco del mundo! Y el emigrante alemán más estoico no puede contener del todo su admiración por ese <<astuto tipo bajito>>, el increíblemente trabajador ministro de Propaganda, que ha sido capaz de llevar a cabo todo eso.

(…) ¿Encarcelar a los enemigos del Estado? (…) Aquí son torturados. No existe ningún medio intimidatorio mejor. Y no sólo se aplica a los enemigos del Estado. No, nosotros encarcelamos a todo aquel que no sea un ciudadano del Estado entusiasta y de primera clase, y le torturamos. ¿Y cómo demuestra ese servidor del Estado de primera clase que lo es? Acusando a todos los que no lo sean y dejándolos en manos de la tortura. ¡Todo alemán es un soplón de la policía! Si el Reich no dura mil años, no será por falta de capacidad de trabajo. ¿Qué la cultura se va al infierno? Eso es asunto del Ministerio de Educación y Formación del Pueblo. ¿Qué languidece la alegría de vivir en Alemania? La organización Kraft durch Freude (<<la fuerza a través de la alegría>>) se encargará de que Alemania rebose de alegría vital. Y lo cierto es que se encarga de ello con una eficiencia devastadora.

(…) la mayoría de los alemanes (…) No saben, por ejemplo, que han perdido la Guerra Mundial por su excesiva capacidad de trabajo y su falta de inteligencia. Siguen creyendo que si se hubieran esforzado un poco más, habrían obtenido otro resultado. Tras la creación del Reich alemán, han aprendido que, mediante la capacidad de trabajo -que hasta cierto grado es una virtud, pero que no se diferencia mucho de la virtud, igualmente relativa de doble filo, de la minuciosidad-, han obtenido más que otras naciones. Y desde entonces, su historia es el aburrido intento de demostrarse a sí mismos y al mundo que esa capacidad de trabajo es el bien supremo y que les justifica y les capacita para dominar el mundo. (…) Han olvidado por completo lo que en otro tiempo sabían sus filósofos: que toda acción, además de miles de efectos intencionados, provoca otros muchos efectos no intencionados, por l oque en nueve de cada diez casos es mejor y más prudente permanecer inactivo y no <<actuar enérgicamente>>. Tampoco les interesa saber que los grandes imperios, como la monarquía de los Habsburgo o el actual Imperio británico y, en general, las democracias dotadas de gran paciencia, tolerancia, discusión, respeto, no injerencia intencionada, discreción y perspicacia, es decir, de todo lo que los nazis denominan <<dejadez>>, fueron y son gobernados casi siempre con éxito.

(…) Lo que da credibilidad a los dirigentes nazis ante los ojos del pueblo alemán es su frenética capacidad de trabajo, su manía de correr de un lado a otro su <<dinamismo>> y su <<energía>> (por utilizar la actual jerga nazi).

(…) Existe un pomposo <<socialismo de escaparate>>. El desempleo ha sido sustituido por la escasez de trabajo: existe una gigantesca organización para el trabajo forzado y para la denominada campaña de auxilio en invierno, a la que se da más bombo que a todas las organizaciones de auxilio del mundo juntas. Lo extraño es que la pobreza, en lugar de disminuir, haya aumentado en Alemania, y que esta Alemania más grande, más poderosa y militarmente mejor armada sea hoy tan pobre y esté tan arruinada y descontenta como nunca antes. (…) los dirigentes nazis no han hecho absolutamente nada por Alemania. Les es completamente indiferente, y nunca se esfuerzan por conocerla ni por consultarle cosas. Tampoco les importaría nada destruirla.

 

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