«Reflexiones sobre los cambios en los mercados de capital nacionales e internacionales» de Charles Kindleberger en El orden económico internacional

La inclinación a resolver estas cuestiones a través de una acción frontal y de un acuerdo de una vez por todas -apoyado por disposiciones legislativas en cierto número de países-, o el hecho de que sintamos preferencia por una forma de proceder posponiendo la resolución del problema en su conjunto y acometiendo las dificultades concretas de crisis en crisis cuando éstas se producen, es, en gran parte, una cuestión de temperamento. Es típicamente norteamericana el ansia por disponer de una constitución escrita que posibilite una ordenación del conjunto, mientras que el carácter británico es más propenso a sortear los obstáculos de uno en uno.

<<Dudo de la conveniencia de mantener una reunión de los cuerpos si antes no se ha producido una convergencia de las mentes>>.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s