La psicología de la autoestima. Nathaniel Branden

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Capítulo 4

EL HOMBRE: UN SER CON CONCIENCIA VOLITIVA

En las obras de los psicólogos modernos, el hombre es la entidad más claramente ausente. Hoy día podemos leer muchos libros de texto sin aprender que el hombre tiene la capacidad de pensar; (…) En estos libros no podemos aprender que la forma de conciencia distintiva del hombre es conceptual, ni que esto es un hecho de una importancia vital.

La relación entre la razón del hombre y su supervivencia es el primero de dos principios básicos sobre la naturaleza humana que son indispensables para comprender su psicología y conducta. El segundo es el que dice que el ejercicio de su facultad racional, a diferencia del uso que hace un animal de sus sentidos, no es automático; que la decisión de pensar no está biológicamente <<programada>> en el hombre; que pensar es una elección.

«La clave de… <<la naturaleza humana>>… es el hecho de que el hombre es un ser con conciencia volitiva. La razón no funciona automáticamente; pensar no es un proceso mecánico; las conexiones lógicas no se pueden hacer por instinto. La función de nuestro estómago, pulmones o corazón es automática, la función de nuestra mente no lo es. En cualquier hora y circunstancia de nuestra vida, somos libres de pensar o eludir ese esfuerzo, pero no tenemos la libertad de escapar de nuestra naturaleza, del hecho de que la razón es nuestro medio de supervivencia; de modo que para nosotros, que somos seres humanos, la pregunta de <<ser o no ser>> se traduce como <<pensar o no pensar>>.

No es necesario diseñar experimentos de laboratorio concretos para demostrar que pensar no es un proceso automático, que la mente del hombre no <<bombea>> automáticamente el conocimiento conceptual cuando su vida lo exige, igual que el corazón bombea sangre. (…) Resulta demasiado fácil observar la capacidad humana de ignorar su responsabilidad de pensar. Debe elegir centrar su mente, debe optar por perseguir la comprensión. En el nivel conceptual, la responsabilidad de autorregulación es suya.

Pensar es mantener esa concentración sobre un tema o problema específicos.

No estar centrado es dejar que la mente vague pasivamente, sin voluntad, dirigida tan sólo por las impresiones al azar, las emociones o asociaciones, o considerar un tema sin desear genuinamente comprenderlo, o iniciar un acción sin interesarse en lo que uno está haciendo.

El ser humano es libre no sólo para eludir el esfuerzo de mantener su conciencia plena de propósito en general, sino también para eludir ciertas pautas de pensamiento que le resulten desconcertantes o dolorosas.

Un niño percibe que es necesario autorregularse a nivel cognitivo cuando empieza a pasar del nivel perceptual al conceptual, cuando aprende a abstraer, clasificar, comprender principios razonar explícitamente. (…) Pero cuando empiece a conceptualizar, se enfrentará al hecho de que esta nueva forma de conciencia implica trabajo mental, que requiere un esfuerzo que debe elegir realizar. Descubre que, en este nuevo nivel de conciencia, no es infalible: es posible equivocarse, porque el éxito cognitivo no es automático. (…) Descubre la necesidad constante de controlar y regular su actividad mental.

La resolución de problemas implica la búsqueda de la respuesta a una pregunta específica; como tal, presupone un estado en que la mente está centrada, pero no es sinónimo de éste.

Centrarse no significa que hemos de pasarnos la vida concentrados en resolver problemas. Lo que quiere decir es que debemos saber lo que está haciendo nuestra mente.

Cuando más consistente y conscientemente mantenga una persona esta política de estar centrado a nivel mental, de pensar, de juzgar los hechos de la realidad con los que se encuentra, de saber lo que está haciendo y por qué, más fácil y <<natural>> se vuelve el proceso. El creciente conocimiento (…) la creciente sensación de control sobre su existencia, su creciente confianza en sí mismo, son elementos que sirven como incentivo emocional…

…esto no significa que para esa persona la política de la racionalidad se convierta en algo automático (…) pero se ha <<programado>>,…, para tener todos los incentivos emocionales posibles para ser racional, (…) Parafraseando a Aristóteles, esa persona ha aprendido a hacer que la racionalidad sea una <<segunda naturaleza>> para ella. (…) Pero debe mantener ese estado psicológico voluntariamente, (…) En cada caso que se le presente, debe elegir pensar.

…cuanto más mantenga una persona la política de centrarse cuanto menos mejor, cuanto más evite los hechos que le resultan dolorosos, más se saboteará a nivel psicológico y más difícil se le volverá la tarea de pensar. Las consecuencias inevitables de esa política de no pensamiento son los sentimientos de indefensión, ineficacia, ansiedad, la sensación de vivir en un universo incognoscible y hostil.

…no implica que su evasión e irracionalidad sean automáticas;…, pero se ha <<programado>> a sí mismo/a para que la racionalidad le resulte cada vez más ardua,…

Pero sigue teniendo el poder de variar su curso.

Frente a cualquier valor que se le ofrezca como correcto, frente a cualquier afirmación que se le presente como la verdadera, un hombre es libre para preguntar: ¿Por qué?. Ese <<¿por qué?>> es el umbral que no pueden cruzar las creencias de los demás sin su consentimiento.

El intento por parte de los psicólogos de explicar la conducta del hombre sin hacer referencia al grado en que piensa o no piensa, intentando reducir la conducta humana a unas causas que están bien en su <<condicionamiento>> o en su herencia, es profundamente indicativo del grado en que el ser humano está ausente y es ignorado en la mayoría de las teorías psicológica. Según el punto de vista que prevalece hoy día, el hombre sólo es una grabadora ambulante a la que sus padres, maestros y vecinos dictan lo que quieran; (…) En lo que respecta a la pregunta de dónde provienen las nuevas ideas, conceptos y valores, ésta se queda sin respuesta; ese indefenso trozo de fango, que se supone que es el hombre, las produce en virtud de alguna concatenación aleatoria de fuerzas desconocidas.

Todo lo que hace una persona, declara el defensor del determinismo, lo hace porque tenía que hacerlo: si cree en algo es porque tenía que creerlo; si centra su mente, tenía que hacerlo; si elude este esfuerzo de centrarla, es que tenía que hacerlo; si lo único que le guía es la razón, es que se vio forzada a ello, si, en cambio, lo que le controlan son sus sentimientos o caprichos, es que tenía que ser así: la persona no podía evitarlo.

El hombre no es ni omnisciente ni infalible. Esto quiere decir: a) que debe trabajar para adquirir su conocimiento, y b) que la mera presencia de una idea dentro de su mente no prueba que ésta sea cierta. (…) Pero si una persona cree lo que tiene que creer, si no es libre para confrontar sus creencias con la realidad y validarlas o rechazarlas, si las acciones y el contenido de su mente vienen determinados por factores que puedan tener que ver o no con la razón, la lógica y la realidad, entonces esa persona nunca podrá saber si sus conclusiones son verdaderas o falsas.

El conocimiento consiste en la correcta identificación de los hechos de la realidad;…, para que pueda saber que ha identificado correctamente los hechos de la realidad, necesita un medio para probar sus conclusiones. Este medio es el proceso de razonamiento, de confrontar sus conclusiones con la realidad y buscar contradicciones. (…) Pero esta validación es posible sólo si su capacidad de juzgar es libre, (…) Si su capacidad de juzgar no es libre, no hay forma de que una persona discrimine entre sus creencias y las de un loco de remate.

Si los defensores del determinismo insisten en que su elección de pensar y su aceptación de la razón es condicionada, dependiente de factores que escapan a su control,…, entonces no pueden pretender saber que su teoría es cierta; (…) no pueden evitar creer otra cosa.

Algunos partidarios del determinismo, sin duda conscientes de este dilema epistemológico, han intentado evitarlo al afirmar que, aunque están determinados para creer lo que creen, el factor que les determina es la lógica. (…) Ellos y el lunático son por igual el peón de fuerzas deterministas. Ambos son incapaces de juzgar sus juicios.

Una de las características definitoria de la psicosis es la pérdida del control volitivo sobre el juicio racional; pero, según el determinismo, ése es el estado normal y metafísico del hombre.

Una mente que no es libre para comprobar y validar sus conclusiones no tiene patrón alguno para distinguir lo lógico de lo ilógico, para definir qué es lo que empuja y motiva, no tiene derecho a aspirar a conocimiento alguno;…

Los que defienden el determinismo deben o bien afirmar que llegaron a esa teoría mediante una revelación mística (excluyéndose así del ámbito de la razón), o que ellos son la excepción a la teoría que exponen, excluyéndola así del reino de la verdad.

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