LIBERTAD DE EXPRESIÓN VERSUS LIBERTAD PERSONAL

La libertad de cada persona acaba cuándo empieza la libertad de los demás.

Esta es la frase de mi adolescencia, junto con otras que oí y racionalicé. ¿La libertad de expresión, la libertad para hacer lo quieras o decirlo o mostrarlo hasta dónde llega? Llega hasta que invades la libertad del otro. No es una línea fácil para moverte, hay gente que se ofende muy rápido, otras tienen manga más ancha. Pero en general en la vida igual que sabes hasta cuándo beber y dejarlo, sabes cuándo tu libertad abusa del otro. Es algo que se aprende haciéndolo y sufriéndolo.

Tal vez meter en la cárcel a alguien por pasarse al ejercer su libertad de expresión es poquito fuerte. Pero, ahora, estamos en esas. No hace mucho a un cantante de una banda también lo detuvieron por unas letras que supuestamente había escrito y que hacía enaltecimiento del terrorismo. No había sido él, pero mientras estuvo sufriendo y no conozco mucha gente que pusiera en duda su culpabilidad. Aquí no hay pruebas en contra, aquí se ha producido el hecho delante de gente que lo ha visto y lo ha oído.

Tal ve meter en la cárcel a unas personas que defienden una visión de la realidad en la que no estás de acuerdo no es muy inteligente. No es bueno hacer mártires. Pero ante toda la avalancha de opiniones que se han vertido ante tamaño hecho en el Twitter, en la televisión, en los periódicos y que supongo también en otras redes sociales, da que pensar la opinión que tiene la ciudadania ante este hecho acaecido. Nadie ha defendido a los padres y a los niños que estuvieron presentes. Cuándo las personas que narran este tipo de hechos históricos no han vivido la historia se permiten la licencia de opinar y sobre reinterpretar los hechos históricos que están ahí y no para ser reinterpretados sino para ser comprendidos.

Nos vamos a la calle a protestar por la violencia de género pero nos da igual que unos niños pequeños tengan que ver de unos titiriteros como cuelgan a un juez, cómo matan a una monja y como pegan a una mujer embarazada y cómo se cuelga una pancarta por una banda que ha asesinado a personas de toda condición y en toda España y parte del extrajero. Protestamos contra los toros pero nos la suda que los niños se tragen algo que es violento por sí. ¿Qué, somos hipócritas? ¿Es sólo política? ¿No hay sentimientos? ¿No hay empatía?

Estoy con los padres que llamaron a la policía. Estoy con esos niños que se tragaron algo que no iba con ellos y que desde luego no iba dirigido a ellos. Estoy con la defensa de una sociedad dónde no se tenga que matar para llamar la atención, estoy con la sociedad que no utiliza a sus muertos para malinterpretar hechos históricos cercanos en el beneficio de unas ideas políticas. Estoy con una sociedad en la que no se prostituyan sus ideas dependiendo cómo sople el viento o dónde me interese estar. Quiero una sociedad íntegra e inteligente. No un montón de gente que no estuvo, no sabe, lo poco que sabe ni lo ha visto, sólo oído y no contrastado. Quiero una sociedad crítica que se moleste en no creerse lo primero que le cuenten sino que contraste opiniones.

Es una pena lo ocurrido en Madrid en Carnavales. Es una pena la triste defensa de la cultura que hace el Ayuntamiento de esta ciudad. Me ha avergonzado y me ha decepcionado. Yo no los voté para cambiar las calles, ni para quitar estatuas (que me gustaran o no estaban ahí como parte de la historia de esta ciudad), ni para ofrecer estos espectáculos.

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