Tiempo de censura. La represión editorial durante el franquismo. Eduardo Ruiz Bautista (coord.)

1515042_10152106620181591_2008836201_n

 

LA CENSURA DE LIBROS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

José Andrés de Blas

De este modo, se puede establecer -siquiera sea a título de hipótesis- que la premisa que determina la existencia de un objeto específico de estudio que denominamos censura, y que hace posible que, de un modo cabal, este artículo pueda escribirse, solo puede delimitarse a partir del concepto de represión.

En el marco de la ley que, en enero de 1938, reorganizaba la Administración central del Estado, se creaba el Servicio Nacional de Propaganda, con integración del mismo en el organigrama del Ministerio del Interior. Su cometido, entre otras funciones, sería el de llevar a cabo la censura en todos los medios de comunicación, salvo el referido en la prensa, que poseería un servicio específico. (…) Hacia finales de año, una nueva remodelación gubernamental crearía el Ministerio de la Gobernación. La principal novedad, en lo que hace al organigrama inicial, sería la formación de un escalón administrativo intermedio, entre los anteriores servicios y la cúpula ministerial, con la creación de una serie de subsecretarías, de las cuales nos incumbiría la Subsecretaría de Prensa y Propaganda, <<que comprenderá los Servicios de Prensa, Propaganda y Turismo>>.

En cuanto a la organización territorial, …, un modelo radialcentralizado, pero, como parte importante del proceso de asunción de las tareas de propaganda por parte de Falante, el 26 de junio de 1938, las antiguas subdelegaciones para Prensa y Propaganda, a su cambio nominal, añadieron la fusión de los anteriores organismos provinciales del partido -delegaciones de Prensa y Propaganda de FTE (sic) y de las JONS- con las jefaturas provinciales de adscripción estatal. A ello hay que añadir que, desde el 15 de febrero, Serrano desempeñó el cargo de delegado nacional de Prensa y Propaganda de FET, confundiendo -<<aunque no co-fundiendo>>- definitivamente dichas atribuciones entre el partido y el Estado.

Así las cosas, de la mano de Serrano Suñer, la élite intelectual falangista iba a asumir en esta coyuntura la totalidad de las tareas relacionas (sic) con la prensa y la propaganda, disponiendo, según sus expectativas, de una primera oportunidad, que les permitía reconducir la tarea de adoctrinamiento ideológico, según pautas de ortodoxia falangista. Al respecto, creemos que no es necesario abundar en las tesis que muestran cómo, tras el decreto de unificación, la Falange había perdido su capacidad operativa, si es que alguna vez la tuvo, de marcar de modo único la impronta ideológica del régimen.

Aunque Ridruejo confiesa sus intenciones totalitarias, la mención a esa <<junta secreta>>, de la que apenas da detalles, podría hacer pensar en una búsqueda de un descargo de responsabilidades respecto a una labor, la de la censura, que, pasado el tiempo, poco podía decir en su favor. Por nuestra parte, y a título de hipótesis, pensamos que la supuesta <<junta secreta>> -de la que no hemos encontrado pruebas documentales, que vinculen directamente su actividad con el Servicio Nacional- en realidad no es, y a pesar de lo dicho, tan secreta.

Una familia mal avenida. Falange, Iglesia y Ejército. Alfonso Lazo

406599.JPG

 

El Decreto de Unificación

 

Viva, viva, la revolución

Viva, viva, Falange de las JONS

Muera, muera, el necio Requeté

Viva, viva, Falange sin la T.

Sin la T de «Tradicionalista», se entiende.

… si ya no había peleas callejeras cotidianas entre camisas azules y boinas rojas es porque estos últimos habían desaparecido como formación diferenciada.

Las que no desaparecieron fueron las protestas de los dirigentes carlistas ante las más altas esferas. (…) Cuando cierto jerarca de Falange fue entrevistado por un periodista francés que le interrogó acerca de lo que harían en caso de que se restableciese la monarquía en España, el falangista contesto: «Habría otra revolución, y en este caso, se lo aseguro, nosotros estaríamos en el mismo bando que los republicanos».

Tiempo de censura. La represión editorial durante el franquismo. Eduardo Ruiz Bautista (coord.)

1515042_10152106620181591_2008836201_n

 

INTRODUCCIÓN

Eduardo Ruiz Bautista

En una fecha tan temprana como 1480, tiempo de incunables, los Reyes Católicos intuyeron el provecho mayúsculo que podría reportar a sus reinos la fluida circulación de libros que el invento de Gutemberg había desatado, y para estimular este tráfico eximieron a tan preciosa mercancía del pago de alcabalas. Veinte años después, además de las ventajas, se habían percatado asimismo de los peligros para la ortodoxia y el orden establecido que se agazapaban tras las letras de molde, e iniciaron una tradición de control y represión de lo escrito que habría de prolongarse durante casi cinco siglos.

Son cantidad, y en absoluto reñida con la calidad, los trabajos que abordan la represión dictatorial en su múltiples variantes y escenarios.

Los autores de los periódicos <<estados de la cuestión>> acostumbran a mostrarse más huidos y evasivos a la hora de enjuiciar la evolución de la historiografía española consagrada al estudio de la represión cultural. Quizá porque resulta harto más fácil identificar el fenómeno represivo con un pelotón de fusilamiento que con un gris funcionario que proscribe la lectura de una determinada obra o autor. Y aunque establecer comparaciones resultaría del todo impropio, no debemos subestimar el daño que la censura infligió a varias generaciones de españoles. Con bastante frecuencia, se considera que las principales víctimas de la censura fueron los creadores, los poetas, novelistas, dramaturgos o cineastas que tuvieron que poner freno a su inspiración, que contemplaron con rabia o resignación la mutilación o la prohibición de su obra. (…) Sin embargo, …, los principales damnificados de este ataque a la inteligencia no fueron unos cuantos centenares de intelectuales, tal vez unos pocos millares, sino los millones de españoles que fueron lo que no leyeron, porque, de haberles dejado leerlo, quién sabe lo que habrían sido.

«El duro forcejeo de la diplomacia republicana en París. Francia y la guerra civil española» de Ricardo Miralles. En Al servicio de la República. Diplomáticos y guerra civil. Ángel Viñas (dir.)

 

 

niños-jugando-a-fusilar-en-la-guerra-civil-española-1600x1301

La nefasta política de no intervención fue propuesta por el Gobierno de León Blum en agosto de 1936 para frenar la participación de las potencias europeas en el conflicto español.

El axioma de la Entente franco-británica se convirtió en algo común a todas las fuerzas políticas francesas, con alguna excepción como el Partido Comunista o elementos de la extrema derecha. Francia sabía que si algún día era precisa la ayuda norteamericana, ésta no sería alcanzable sino por intermedio de la Gran Bretaña. La no intervención fue una propuesta francesa, pero no se entiende sin la variable de la dependencia británica.

La misma noche del 18 de julio, inmediatamente después de la rebelión, Giral cursó un telegrama urgente a Blum, que recibió su director de gabinete André Blumel, pidiendo armas: <<Nos hemos visto sorprendidos por un golpe militar peligroso. Ruego disponga ayuda con armas y aeroplanos. Fraternalmente, Giral>>.

Aunque Blum pareció partidario inicialmente de cumplimentar este pedido español (…) todo se complicó de inmediato. El 23 de julio, Blum y Delbos se desplazaron a Londres para tratar con sus homónimos belgas y británicos una renovación del Tratado de Locarno, tras la transgresión alemana del Tratado de Versalles, el previo mes de marzo, con la remilitarización de Renania. (…) A su regreso a París, la prensa conservadora, especialmente L’Echo de Paris, debidamente informada por el embajador Juan Francisco de Cárdenas, a punto de trasladarse, pero que estaba todavía presente en París y se pasó ese mismo día 23 a los sublevados, por el ministro consejero Cristóbal del Castillo y el agregado militar teniente coronel Antonio Barroso, había puesto el grito en el cielo anunciando que Francia se deslizaba por una pendiente que la arrastraría a la guerra en Europa y a ser la causante de una nueva conflagración europea si se mezclaba en los asuntos de España.

…la nota de Albornoz…:

<<La suspensión de la exportación de armas al Gobierno español, en el preciso momento en que tiene especial necesidad de ellas para restablecer la normalidad jurídica en su propio territorio, lejos de estar conforme con el principio de no intervención, constituye una intervención muy efectiva en los asuntos internos de España. […] [No obstante lo cual] El Gobierno español está dispuesto a reconocer las ventajas que tal acuerdo tendría, principalmente como medio de prevenir complicaciones internacionales de carácter general […] Mi Gobierno -prosiguió Albornoz- estaría dispuesto a colaborar lealmente en la aplicación de tal acuerdo […] pero cree indispensable llamar la atención del Gobierno francés sobre la importancia decisiva que tiene, de un lado, el plazo en el que el acuerdo podría entrar en vigor y, de otro, la eficacia de las garantías de su aplicación estricta>>.

…Álvarez del Vayo en la Sociedad de Naciones el 25 de septiembre, …no se podía privar a un Gobierno legítimo del derecho a procurarse las armas necesarias para sofocar una rebelión en su territorio,…

Parar (sic) comprar material de guerra, los españoles en París necesitaban, lógicamente, divisas. (…), la República movilizó sus reservas auríferas hacia Francia en fecha muy temprana con el objetivo evidente de hacerse con divisas.

…da un total de 1.077 millones.

No fue una gran cantidad y, desde luego, no de la entidad y cantidad suficientes para sostener una guerra.

El conjunto de todo ello, antes de que la República reorientara todos sus pedidos hacia la Unión Soviética, puede ser calificado de desdeñable para la magnitud que pronto adquirió la guerra civil española.

…aquella primavera de 1938…

El Gobierno (…) 18 de marzo:

<<Ante la gravedad de las horas presentes, el Gobierno de la República española se ve obligado a preguntar al Gobierno de la República francesa si puede esperar una ayuda urgente y decisiva. El Gobierno de la República española considera esta solicitud plenamente justificada teniendo en cuenta que, al defender la integridad de su territorio, está defendiendo a la vez la seguridad de Francia. Ésta no puede permanecer indiferente a la instalación de los alemanes y de los italianos en los Pirineos y en las costas del Mediterráneo, y menos aún a la incorporación de España a la alianza de pueblos totalitarios.

Si Europa sueña con una victoria, que sea la primera que Francia e Inglaterra necesitan para alejar de ellas los riesgos de una conflagración general, se nos debe ayudar de manera resuelta. No es necesario exagerar acerca del alcance que pueda tener el resultado de la guerra de España para darse cuenta que la suerte de Francia se halla asociada a su desenlace>>.

Pero aún tuvo Ossorio el <<desacierto>> -según sopesó Azcárate cuando aquél le contó su visita al Quai d’Orsay- de presentar las cosas al ministro Paul-Boncour en estos términos. <<O me ayudan [a España], o ahí queda eso, porque yo no sigo sacándote [a Francia] las castañas del fuego>>. (…) el ministro francés habría respondido airadamente a la petición diciéndole: <<Eso es más que una intervención militar; de lo que se trata es de una verdadera alianza militar>>.

El Gobierno francés, en estado de máxima tensión, llamó a París al agregado militar en Barcelona, teniente coronel Henri Morel, para que diera cuenta de la situación. Su opinión fue que las cosas no eran tan graves,…

El segundo gobierno de Blum apenas duró un mes y su sucesor, un Gobierno Daladier-Bonnet, ya sin socialistas y al borde la ruptura del Frente Popular, acabó aceptando las presiones del Gobierno Chamberlain-Halifax y cerró la frontera con España el 13 de junio.

A partir de abril de 1938 se produjo una reorientación de la política exterior francesa – que profundizó la lógica de la no intervención, aunque alterándola hacia peor. Ello dio al traste con cualquier esperanza de resistencia de la República. El nuevo jefe de Gobierno, el radical Edouard Daladier, decidió prescindir de Paul-Boncour y optar por un hombre más partidario de desarrollar una política adaptada a las nuevas circunstancias, entre las cuales el acercamiento a Italia de la mano británica sería prioritario. En efecto, Bonnet tomó la dirección del Quai d’Orsay e imprimió al mismo una reorientación sustancial que no dejaría de tener efectos negativos sobre las esperanzas de la República española. Dichas esperanzas y, en resumen, toda la orientación diplomática hacia Francia hasta aquel momento se habían basado en la infatigable determinación de intentar convencer a Francia de que su propia seguridad dependía en gran medida de la supervivencia en España de un régimen amigo.

Bonnet (…) René Girault lo situó a la cabeza de los <<conciliadores>> y/o <<pesimistas>> franceses, partidarios de tratar con los dictadores y de poner de acuerdo a Francia y Gran Bretaña con Italia para moderar a Alemania, lo cual implicaba que era posible entenderse con Mussolini, y siguiendo tal vía también con Franco, para consolidar las posiciones occidentales de Francia. (…) La presión británica sobre París se hizo especialmente presente en el período y la política francesa de alianza con Inglaterra a toda costa implicó un daño fatal para la República.

Al final, Francia no obtuvo ningún resultado favorable de sus movimientos de aproximación a Italia y la República, en cambio, los sufrió.

Azcárate calificó de <<cómplice>> de Hitler y Mussolini al Gobierno francés y no menos dura fue la reacción del español.

El cierre fue gravísimo para la República pues no volvió a abrirse hasta finales de año para facilitar el tránsito de refugiados que huían ante la ofensiva catalana de Franco. El estrangulamiento de los suministros resultó fatal para su supervivencia. El cierre suscitó la oposición de destacados dirigentes políticos de todas las tendencias, entre los cuales destacaron Blum, Herriot, Reynaud y Mandel, contrarios a que tal cosa se hiciera sin verdaderas contrapartidas, aunque no pasaron del nivel de quejas más bien discretas. En efecto, la movilización fue más bien inexistente y esta falta de reacción facilitó las cosas para los partidarios de hallar una solución diferente a la seguida hasta entonces en la cuestión española. La consecuencia del desinterés francés fue el desprendimiento, previsto por Bonnet, de compromisos diplomáticos en el Este europeo y en España, preparando el camino para el reconocimiento del Gobierno de Franco.

… a partir del 13 de junio. La política que siguió entonces Bonnet puede resumirse en estas tres fórmulas: acercamiento secreto a Franco, permisividad fronteriza muy reducida para el paso clandestino de algunas (pocas) armas y ofrecimientos sistemáticos de mediación (es decir, acabar cuanto antes).

Bonnet puso entonces manos a la obra con la fórmula de la mediación, o suspension d’armes tal y como él definía la idea de un armisticio que era más bien una rendición con condiciones. Paralelamente promovió el acercamiento secreto a Franco, conducido de forma directa por él mismo.

El giro que se produjo en Munich impulsó a Bonnet a intentar directamente una aproximación a la misma Alemania. (…) <<la Europa nacida en Versalles había muerto [y era] el momento de construir otra>>. (…) Ya no existía motivo de oposición franco-alemana, la colaboración con el Tercer Reich era posible desde aquel momento.

… la solución de la crisis checa señaló el momento final de las esperanzas republicanas de un cambio de la política francesa.

A finales de aquel mes de febrero, Francia reconoció diplomáticamente al Gobierno de Franco.

Se ha dicho, con razón, que la decisión de no intervención en los asuntos de España, la tomó Francia a todas luces con excesiva precipitación. Duroselle afirmó que fue un fracaso moral, aunque un éxito diplomático. El radical Jean Zay, al final de la guerra, no creyó tanto en las ventajas para Francia: <<Intervinimos lo bastante como para que nos lo reprochara el bando contario, pero no lo suficiente para dar a los republicanos una ayuda eficaz>>.

Desde mi punto de vista, la no intervención francesa en España se inscribió en toda una secuencia de no intervenciones en otros asuntos internacionales que la incumbieron muy directamente. Hubo, pues, una continuidad en la abstención de la política de manera que su retracción en España no fue sino una etapa más de una sucesión en la que hay que incluir el desentendimiento ante el plebiscito del Sarre en enero de 1935, ante la reconstitución de la aviación y la restauración del servicio militar obligatorio por la Alemania nazi en marzo de ese mismo año, ante la conquista de Etiopía por Italia en octubre y, por fin, ante la remilitarización y reocupación de Renania en marzo de 1936. España fue un eslabón más de la cadena de renuncias, al que siguieron su inacción ante el Anschluss austriaco y la vergonzosa entrega de Checoslovaquia a la voracidad de Hitler.

«La gran estrategia de política exterior de la República» de Ángel Viñas, en Al servicio de la República. Diplomáticos y guerra civil. Ángel Viñas (dir)

Hoy, el cruce de la Evidencia Primaria Relevante de Época (EPRE) de uno y otro origen permite reinterpretar el pasado y avanzar en el conocimiento de lo que realmente ocurrió y, sobre todo, por qué ocurrió. Los historiadores de nuestra generación podemos ya legar a las venideras una versión respetuosa con hechos que durante tanto tiempo fueron oscurecidos, deformados y manipulados.

En contra de las numerosísimas interpretaciones que en parte se remontan a los años del conflicto mismo, en la actualidad cabe afirmar con confianza:

a) La guerra no puede considerarse como una reacción anticipadora y salvadora de la situación de emergencia en que se encontraba una España a punto de despeñarse en los abismos de la revolución.

b) Los sublevados no sostuvieron una guerra larga y cruel para impedir que España cayese en las garras de la Unión Soviética.

c) El masivo y continuado apoyo de las potencias del Eje a Franco, en la época de expansión del fascismo y de revisión por la amenaza de la fuerza de los esquemas de Versalles, insertó la sublevación de las oscuras aguas de la Europa de entreguerras.

d) Hubo, eso sí, una <<España traicionada>>, la España que pugnaba por romper las cadenas del subdesarrollo económico, social y cultural. Hoy es posible determinar quién la <<traicionó>>, si es que puede utilizarse tal verbo en un contexto en el que la apuesta podía ser la guerra o la paz, cuando los Estados, <<monstruos fríos>>, perseguían una política salvaje de protección de intereses nacionales aderazados de connotaciones ideológicas, políticas y de clase y desvirtuados por análisis erróneos o prejuzgados de la realidad española.

La determinación de quiénes <<traicionaron>> a los republicanos constituye el meollo de la presente obra y se ve reflejado en, prácticamente, cada uno de los capítulos.

3. En tierra española se prefiguraba el futuro. Si las democracias no ayudaban a quienes se batían por defender la propia, su inhibición daría alas al Eje (14. Esto parecía ser una realidad innegable y lo compartieron amplios sectores de la opinión pública. La augusta tribuna que era The Times londinense, a la sazón lectura obligada, ya lo había predicho el 31 de marzo de 1936: <<Siempre que la Sociedad [de Naciones] fracasa a la hora de prevenir que un dictador cualquiera se olvide de las obligaciones del Pacto, se da -y siempre se ha dado- un estímulo a que cualesquiera otros sigan su ejemplo>>. Citado por R.J.B. BOSWORTH, Mussolini’s Italy. Life Under the Dictatorship, Londres, Penguin, 2005, pág. 396) Una derrota del régimen legítimo abriría las puertas aun conflicto europeo. En definitiva, en España se luchaba también por la Europa democrática.

Tales convicciones no fueron ningún secreto. Las desgranó la propaganda pro-republicana y sirvieron de base a las conversaciones diplomáticas (15. Una de las primeras de las que tenemos noticia, a nivel estricto de funcionarios, la dio Rafael de Ureña, secretario general del Ministerio de Estado, al encargado de negocios francés en Madrid el 25 de octubre de 1936: <<Vuestro egoísmo os perderá. Aunque no quiera batirse por defender a la España republicana, Francia va encontrarse arrastrada a una guerra general en cuatro meses>>. Se equivocó en la fecha casi por tres años, los de la guerra civil. Citado en Á.Viñas, La soledad de la República. El abandono de las democracias y el viraje hacia la Unión Soviética, Barcelona, Crítica, 2006, pág. 203) e intergubernamentales de todo tipo.

La aparición de la Unión Soviética en la guerra civil impregnó desde fecha temprana la interpretación del conflicto. Son numerosos los historiadores que se hicieron un nombre atribuyéndole un carácter poco menos que siniestro y apocalíptico. Es una visión que dura. En 2009 se han publicado dos de sus últimas manifestaciones. La primera en un periódico madrileño de gran difusión (21. J. REDONDO, <<En la rehabilitación de Juan Negrín>>, El Mundo, 3 de noviembre de 2009, en el que destacamos, como ejemplo, las tres <<perlas>> siguientes: <<La República desde comienzos de 1937 estaba en manos del Kremlin>>, el <<entreguismo a la Unión Soviética de Juan Negrín>> y <<el Ejército republicano luchaba por situar a Madrid en la órbita de Moscú>>. De dicho autor no he encontrado, según el buscador de Google, nada sustantivo sobre la guerra civil, salvo su participación en una obra de mera divulgación). La segunda en un capítulo, plagado no ya de elucubraciones y afirmaciones lamentables sino de errores primarios (22. Sólo cuatro correcciones de errores elementales: el envío de oro a la Unión Soviética tuvo lugar el 25 de octubre de 1936 y no a lo largo del primer año de guerra; el PSUC fue el resultado, esencialmente en clave catalanista, de la amalgama de la Unió Socialeista de Catalunya, el Partit Comunista de Catalunya, el Partit Català Proletari y la federación socialista catalana; la salida de Prieto del Gobierno se produjo en abril de 1938 y no al final de 1937; Vicente Uribe desempeñó la cartera de Agricultura desde septiembre de 1936 y no la asumió en la crisis de aquella fecha. Quisiera enfatizar que las afirmaciones de VIDAL (pág. 341) de haber consultado documentación soviética son espurias, como ya demostré en Á.VIÑAS, El escudo de la República. El oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937, Barcelona, Crítica, 2007, págs. 68 y ss.,…), debido a la <<casa Vidal>>. En él, por lo demás, abundan las tergiversaciones y manipulaciones características de esta firma. Un amplísimo abanico de fuentes primarias relevantes y no manipuladas de procedencia española, rusa, británica y francesa lleva a una interpretación radicalmente opuesta.

Ahora bien, que la Unión Soviética se mostrara, en septiembre de 1936, dispuesta a echar una mano a la acosada República no significa que quisiera, o incluso pudiera, llegar a los extremos a los que estaba decididos a llegar los dictadores fascistas.

En varias ocasiones Stalin y, con él, sus más inmediatos colaboradores informaron a los dirigentes republicanos de cuáles eran sus intenciones. Por lo que podemos colegir y documentar, se atuvieron a ellas con bastante precisión, sin dejarse ablandar por la corriente de ruegos y peticiones que les llegó desde Valencia y Barcelona. La carta de la troika soviética a Largo Caballero de diciembre de 1936 ha sido malinterpretada a conciencia y los autores conservadores o pro-franquistas no han sabido nunca qué hacer, salvo ignorarla, con la amplia exposición que también hizo al embajador Marcelino Pascua en febrero de 1937 y a la que aludiremos más tarde. Normalmente quien avisa no es traidor. Stalin, Molotov y Vorochilov hablaron con Pascua cuando había terminado el recuento del oro de Moscú y empezaba una nueva fase en la implementación de la estrategia republicana que para entonces se había diseñado. Se basaban en la interpretación de cuatro puntales:

El primero estriba en extraer las conclusiones operativas del recuento. No era factible, bajo las condiciones de la no intervención y de creciente distanciamiento de las potencias democráticas, depender sólo del contrabando, ya se realizase con la cobertura mexicana (…) o a través de los mecanismos ad hoc montados en París y que adolecían de fallos profundos. (…) El oro del Banco de España nunca se envió para mantenerlo a resguardo en la Unión Soviética.

El segundo puntal consistía en reconocer que los suministro soviéticos eran absolutamente vitales.

El tercer puntal era que resultaba preciso montar una economía que hiciera su propia aportación al esfuerzo bélico. Esto implicaba realizar lo que todavía no se llamaba reconversión industrial, pero lo era, con independencia de que el naciente Ejército Popular necesitaba no sólo armas modernas, sino también tácticas e instrucción adecuadas. No de otra manera operaban los ejércitos franquistas que, a pesar de estar mandados por solados profesionales, siempre acudieron a los especialistas alemanes e italianos, que instruyeron a algo más de 80.000 hombres. Si se tiene en cuenta que a Franco le afluyeron, además, 187.000 soldados extranjeros, se observa que la aportación exterior no sólo en material sin o también en el ámbito humano no fue nada desdeñable.

Por último, una labor esencial, la más complicada, consistía en aunar fuerzas y recursos políticos, disciplinándolos con el fin de resistir el ariete que las potencias del Eje suministraban a Franco. Éste es uno de los aspectos que más se ha prestado a la distorsión pero que, por razones evidentes, no se aborda en la presente obra.

Ello no obstante, en ciertos autores, siguiendo la leyenda propagada por el franquismo durante la guerra civil, subsiste la tesis de que la estrategia republicana fue impuesta por la Comitern. (…) La Comitern podía influir, e influyó, sobre el PCE, aunque con choques ideológicos y de intereses entre sus representantes en España. No conformó la estrategia gubernamental que ya se había puesto a punto en los meses finales de 1936. (…) Fue la sucesión de derrotas militares lo que llevó a un proceso de desprendimiento de los nacionalismos vasco y catalán en primer lugar y, más tarde, a una cierta autonomización de los partidos políticos y organizaciones sindicales en la zona centro. Su efecto terminó siendo letal cuando se les añadió posteriormente un sector de las bases anarcosindicalistas, apoyadas por sus correlatos en un cuerpo de Ejército a las órdenes de Cipriano Mera.

En las querellas y rencillas del exilio muchos <<perdieron>> la memoria y el recuerdo de los documentos que firmaron o en los que se notaba lo que habían dicho u obrado. Con tres cuartas partes de la reserva de oro trasladas en octubre de 1936 para, desde la capital soviética, movilizarlas de cara a la financiación de la guerra, largo Caballero, Negrín y Prieto conocían que los rusos no incurrirían en riesgos financieros y pidieron abundantes armas y municiones. Muchas más de lo que la Unión Soviética estaba en condiciones de poder suministrar razonablemente.

Negrín, acusado de procomunista hasta la actualidad pero ya rehabilitado, nunca se llamó al engaño.

Dado que la marcha de las hostilidades fue consistentemente negativa, el margen de maniobra externo se recortó en un sistema internacional jerarquizado y en el que las potencias democráticas se desentendían a toda velocidad de los republicanos.

La tesis de que, en gran medida, el acercamiento -desesperado, pero contenido- a la Unión Soviética provino esencialmente de las consecuencias de la inhubición -o de la hostilidad- de las potencias democráticas es, naturalmente, anatema para los autores conservadores y todos los anti-republicanos del más variado pelaje. (…) Se opone, además, de manera frontal a las certidumbres y <<verdades>> que los integristas del neo-franquismo historiográfico siguen divulgando hoy, en aplicación de la máxima del <<calumnia que algo queda>>.

Stalin, quien, en contra de lo que han afirmado algunos historiadores alemanes e italianos, solía dar su visto bueno a las más mínimas modalidades de la ayuda, pretendió cuadrar el círculo estratégico e ideológico al ayudar a la República.

Como es notorio, la Alemania nazi ocultó su ayuda bélica a Franco, a pesar de que siempre fue un secreto de Polichinela para unos y para otros. Mussolini, por el contrario, jamás se preocupó de cubrir con una manto de prudencia su ayuda a Franco y, a mitad de 1937, la reconoció ditirámbicamente. Por lo demás, gracias al esfuerzo de desclasificación de documentos británicos emprendido en los últimos años, hoy sabemos que precisamente el Gobierno conservador conocía perfectamente y casi al día la situación, las incidencias y los éxitos de la aviación legionaria en España, incluida su participación en el gran escándalo internacional del período que fue el bombardeo de Gernika.

… la actitud de Stalin no varió prácticamente desde noviembre de 1937 hasta después del acuerdo de Munich.

La reducción de los envíos de material de guerra implica, obviamente, que los propósitos de Stalin no estribaban en contribuir al establecimiento en España de un régimen para-soviético.

Stalin no cambió de postura respecto a los suministros de material bélico hasta noviembre de 1938.

Una de las piezas esenciales en el dispositivo exterior republicano fue la representación diplomática en Moscú.

En realidad, Pascua se vio expuesto a algunas de las dimensiones más críticas de la guerra española en el plano internacional y realizó gestiones de la máxima importancia relacionadas con la política soviética hacia España. Lamentablemente reconstruir la labor de la embajada es tarea imposible. Al término de la guerra, y antes de entregar la cancillería a las autoridades soviéticas, el último encargado de negocios, Vicente Polo, se encerró durante una semana para quemar toda la documentación. Segúía las instrucciones que el Ministerio de Estado había cursado a todas las representaciones en el exterior.

Una buena estrategia no garantiza el éxito. Por el contrario la mala estrategia sí asegura un fracaso. Es, nos parece, indudable que la política exterior republicana cometió fallos tácticos. (…) En lo que se refiere al político recordemos, simplemente, que como se reconocía en el Ministerio de Estado, y expuso con toda contundencia el último subsecretario del mismo, José Quero Molares, la orientación tradicional española estaba enfocada hacia el Reino Unido y Francia.

Las masas revolucionarias españolas, movilizadas paroxísticamente por las bases anarcosindicalistas- y no tanto por sus cúpulas que formaban parte del Gobierno republicano- o la dirección del pequeño POUM difícilmente hubieran podido prevalecer contra una máquina militar como la franquista, que hacía la guerra de forma convencional, que encuadraba lo más granado del antiguo Ejército con oficiales profesionales provistos de amplio asesoramiento foráneo, que disponía de una superioridad material y, en particular, aérea, lo cual le permitía bombardear ciudades u otros objetivos de forma terrorista, bien de forma directa o gracias a la ayuda de la <<Aviación Legionaria>> y de la Cóndor. Una máquina, por último, que se benefició de un cuantioso chorro de suministros nazi-fascistas que duró casi ininterrumpidamente desde finales de julio de 1936 hasta finales de febrero de 1939.

El Ejército Popular, de nuevo cuño y politizado, nunca estuvo en condiciones de asegurar el éxito de sus ofensivas. Éstas, por lo demás, casi siempre se planearon para descargar otros frentes, nunca como operaciones cerradas en sí mismas. No se contaba con la fuerza suficiente para ello. Desde el punto de vista militar, la República jamás pudo recuperarse del hecho, duro de admitir pero inesquivable y que ya reconoció Azaña, que hacia septiembre u octubre de 1936 había perdido la guerra, salvo que las circunstancias internacionales dieran un giro copernicano a su favor. No fue este el caso. La ayuda soviética sirvió para mantener la resistencia pero también contribuyó a que, a partir de febrero-marzo de 1937, a Franco le interesara más prolongar la contienda que acortarla.

Desde el punto de vista diplomático las derrotas fueron menos visibles pero no menos continuas.

Los grandes procesos de la Guerra Civil española. Fernando Díaz-Plaja

Las bases jurídicas en los dos bandos

Los tribunales de la España <<nacional>> actuaron hasta el final de la guerra contra sus enemigos directos en el frente o en la retaguardia. Pero a últimos de febrero de 1939, el Gobierno de Burgos anuncia su intención de perseguir también a los que considera causantes morales de la contienda, es decir, a quienes <<por acción o omisión grave hayan favorecido a las fuerzas que se opusieron al Movimiento Nacional. Es la Ley de Responsabilidad Política.

En el preámbulo se dice: Ante la próxima y total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de la Patria, considera llega el momento de dictar la Ley de Responsabilidad Política contra aquellos que por acción u omisión grave hayan fomentado la subversión roja o la hayan mantenido viva durante más más de dos años o hayan entorpecido el triunfo providencial e histórico del actual Movimiento Nacional.

Los castigos y reparaciones alcanzarán dimensiones propias dentro del hondo sentir y por ello establece la Ley algunas atenuantes, armonizando los intereses sagrados de la Patria sin quebrar la vida económica de los particulares.

Las sanciones económicas se regulan con moderación, de la que son ejemplo los preceptos encaminados a no coartar la actividad a quienes la basan en negocios moderados, y establece en aquellos casos en que se debe prever peligros de posible actuación futura de los inculpados, que podrán ir acompañadas de otras de distinto carácter, como por ejemplo, inhabilitación para ejercer determinados cargos y alejamiento de los lugares de residencia anterior, llegándose en ciertos casos de gravedad significada a la pérdida de nacionalidad de los que no merecen seguir siendo españoles.

Tras anunciar los tribunales encargados de esa misión serán constituidos por representantes del Ejército, la Magistratura (en este orden) y de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el decreto establece los partidos políticos que, por su actuación desde el 1º de octubre de 1934 (para incluir a los responsables de las revoluciones asturiana y catalana de ese mes y año) y antes del 18 de julio de 1936, se opusieron al Movimiento Nacional. La lista dada a continuación abarca desde el republicanismo y el autonomismo moderados a los anarquistas y separatistas.

…Quedan incursas en responsabilidad política y sujetas a sanción las personas comprendidas en los siguientes casos:

Haber sido o ser condenadas por la jurisdicción militar por delitos de rebelión, adhesión, auxilio, inducción y excitación a la misma o por traición en virtud de causa criminal seguida con motivo de Movimiento Nacional.

Haber desempeñado cargo directivo en partido o agrupación o haber ostentado representación en Corporaciones públicas o privadas.

Haber figurado inscrito antes del 18 de julio y seguir perteneciendo, con excepción de los simples afiliados, a las organizaciones sindicales.

Haber desempeñado cargos o misiones de carácter político o administrativo de la confianza del Gobierno del Frente Popular cuando el nombramiento se deba a conocimientos especiales y fuera su afiliación política contraria al Frente Popular.

También se hallan comprendidos los que hubieren desempeñado cargos con el Frente Popular en la Administración Central.

Haberse significado públicamente en favor del Frente Popular o de los partidos citados o haber contribuido con su ayuda económica a los mismos de manera voluntaria y libre, aunque no desempeñaran cargos ni estuviesen afiliados.

Haber provocado las elecciones de diputados de 1936, formando parte del Gobierno o desempeñando cargos en el mismo, o haber sido candidato, apoderado o interventor del Frente Popular o compromisarios de tales partidos en la elección de presidente de la República de 1936.

Los diputados que en 1936, traicionando a sus electores, hayan contribuido por acción o abstención a la implantación del Frente Popular, como asimismo los pertenecientes a la masonería, (…)

Haber contribuido desde el 18 de julio, salvo los casos de justificación muy calificada, en Tribunales u organismos encargados de juzgar a las personas por el solo hecho de ser adictas al Movimiento…

Haber excitado o inducido a realizar hechos punibles, personalmente.

Haber opuesto al Movimiento.

Haber permanecido en el extranjero desde el 18 de julio sin reintegrarse a la Patria en el plazo máximo de dos meses, salvo aquellos que tuvieran residencia en el extranjero o desempeñaran una misión encomendada por las autoridades naciones; los imposibilitados físicos para hacerlo o aquellos en los que se hubiera una causa extraordinaria que lo justifique.

Haber salido de la zona roja sin entrar en España en el plazo máximo de dos meses, salvo en los casos especificados anteriormente.

Haber cambiado de nacionalidad o haberla autorizado a los sometidos a su potestad de no haberlo hecho para evitar persecuciones, pidiendo seguidamente la nacionalidad española.

Haber aceptado misiones en el extranjero, excepto para conseguir la evasión.

Haber adoptado el cargo de presidente, consejero o gerente de Sociedades o Compañías, de manera voluntaria y libre, acuerdos de ayuda económica al Frente Popular o a los partidos,…

Están exceptuados los menores de catorce años y los que hayan prestado servicios al Movimiento Nacional. Los que hayan obtenido en su defensa la Laureada o Medalla Militar individuales. Los heridos graves incorporados voluntariamente al Ejército desde los primeros momentos o seis meses antes de la llamada de su reemplazo. Los que tengan el título de Caballeros Mutilados absolutos.

Los que hayan hecho arrepentimiento público antes del 18 de julio de 1936 seguido de adhesión y colaboración al Movimiento, aparecerán beneficiados en eximentes o atenuantes a juicio de los Tribunales.

(Heraldo de Aragón, 28 de febrero de 1939)

La jurisprudencia en las dos Españas se equipara cuando el 23 de enero de 1939 el Gobierno de la República declara el estado de guerra en la zona central (hasta entonces seguía el estado de alarma), designación a todas luces absurda pero que obedecía al deseo del Gobierno de mantener la ficción de una República parlamentaria mandada por civiles.

Don José Miaja Menant, general del Ejército republicano, jefe del Grupo de Ejércitos de la región Centro Sur, hago saber:

De conformidad con lo dispuesto en el decreto de esta fecha queda decretado el estado de guerra en todo el territorio dependiente de esta zona central, o sea las provincias de Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Jaén, Granada, Córdoba, Badajoz, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Teruel, Castellón y Albacete, y, en consecuencia, con arreglo a lo prevenido en el párrafo tercero del artículo 95 de la Constitución de la República Española y en los artículos 53 al 58 y 61 de la Ley de Orden Público, ordeno y mando: (…)

A todos los efectos de términos legales se hace la publicación del presente Bando en Valencia, a las doce horas del día 23 de enero de 1939. (El Socialista, Madrid, martes 24 de enero de 1939).

El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

12

CAJÓN DE SASTRE DE ESTA CRISIS

Sin tener muy claro todavía cuál es la utilidad real de las Diputaciones, se habla de que su posible desaparición implicaría una severa reducción del gasto, cosa que es buena. (…) Según un reciente informe del Círculo de Empresarios, las treinta y ocho diputaciones provinciales, tres forales, siete cabildos y cuatro consejos insulares suponen un gasto anual cercano a los 22000 millones de euros. De ellos, algo más de 15000 millones corresponden a las tres forales, mientras que los 6800 millones restantes los suponen las demás instituciones intermedias, cuya función principal es prestar servicios a los municipios más pequeños.

Emplean a cerca de ochenta mil personas -casi la mitad de su presupuesto se va en personal y gastos de funcionamiento- y tienen deudas que, al cierre del 2010, alcanzaban los 6358 millones de euros.

Estas cifras tan enormes son especialmente relevantes porque equivalen a la mitad del recorte anunciado para este ejercicio por el gobierno y porque estos organismo han perdido su sentido dentro de un Estado tan descentralizado, convirtiéndose en cosas redundantes, institucionalmente hablando.

Con tamos en España con 8116 Ayuntamientos, de los que cerca del 60 por 100 corresponden a municipios con menos de mil habitantes.

Más de la mitad no puede atender ni prestar servicios básicos. Habría que plantearse, por tanto, una reorganización de municipios (…)

Se habla de un ahorro de 250 millones de euros por evitar duplicidades (…)

Es un tema ya no solo de recorte y ahorro, sino de marketing puro. El Senado es una cámara de representación que asume capacidad legislativa, de representación del pueblo, de control del Gobierno y de supervisión del presupuesto; o sea, lo mismo que el Congreso.

En el Senado hay 207 senadores electos y 56 más asignados por la autonomías. A pesar de que solo tiene un presupuesto de 55 millones de euros -que si nos lo ahorráramos se sumaría, por ejemplo a los 113 millones de subvenciones de partidos políticos y los 17,3 de los sindicatos y, con el total, ya habríamos reducido gastos por 185 millones de euros-, su utilidad está en tela de juicio porque duplica el trabajo del Congreso.

Un diputado del Congreso cobra, por serlo, 2813 euros brutos al mes, más los complementos por ser portavoces de grupo -1700- o presidir una comisión -1500 euros-. O sea, que cuando se habla de la creación de una comisión especial para analizar el comportamiento de las ranas autóctonas de Doñana, …, significa que el diputado ha conseguido vender un pedido y tener un ingreso extra.

Todos los diputados tienen, además, derecho a 1823 euros ala mes para asumir gastos de alojamiento, si no eres electo por Madrid, y 3000 euros anuales en taxis, ordenador y móvil.

A esto, además, hay que añadir que la vida parlamentaria de un diputado es en muchos casos media, de modo que a esas cifras les tengamos que añadir su sueldo mensual por su profesión:…

Y, por supuesto, una vez jubilados, recibirán su pensión y se dedicarán a asumir cargos de asesoramiento en ranas autóctonas de grandes compañías que cotizan en Bolsa.

A mí me parece que los parlamentarios pueden y deben cobrar todas estas cosas porque su trabajo no es normal. Lo que pasa es que habría que establecer un código de conducta básico que:

– Obligue a los diputados a ir a todas y cada una de las sesiones del Congreso.

– Vele por la buena imagen y seriedad de la Cámara.

El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

el-economista-esperanzado-9788467040579

10

CRONOLOGÍA DE LA CRISIS DE LOS PRODIGIOS

1 DE MAYO DE 1010

En The New York Times, edición online, aparece un gráfico con las deudas de los PIIGS -Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España-. El gráfico dice que:

– Portugal debe 217000 millones de euros.

– Irlanda, 658000 millones de euros.

– Italia, 1062000 millones de euros.

– Grecia, 179000 millones de euros.

– España, 834000 millones de euros.

Todo ese dinero se lo deben, fundamentalmente, a:

– Alemania, 534000 millones de euros.

– Francia, 646000 millones de euros.

– Reino Unido, 315000 millones de euros.

Pero hay otro dato preocupante: que de los 217000 millones de euros que adeuda Portugal, un tercio -o sea, 72000 millones- se lo debe a España.

PRIMEROS DÍAS DE MAYO

Al ver esos datos, imagino que los líderes mundiales se pusieron nerviosos, en general y en particular. En general, porque las cifras eran muy altas. En particular, porque España debía mucho y, además, había serias posibilidades de que Portugal no le pagase a España lo que le debía. Y se sumaban los 834000 millones que debía España, más los 72000 que le debía Portugal, resultaba que España tenía un riesgo de 906000 millones.

11 DE MAYO DE 2010

Y hacen algo: por la mañana el presidente Obama llama por teléfono al presidente Zapatero. Por la noche le llama el viceprimer ministro chino, Wang Qishan. Y supongo que, al mediodía, le llama la señora Merkel, canciller de Alemania.

12 DE MAYO DE 2010

El presidente Zapatero dice: <<He decidido hacer un severo plan de ajuste>> -y yo pienso: <<No es verdad: te lo han decidido>>.

UNOS MESES MÁS TARDE (2011)

La señora Merkel dice que España tendrá que cambiar la Constitución.

25 DE AGOSTO DE 2011

El PP y el PSOE acuerdan modificar el Artículo 135 de la Constitución porque <<son cada vez más evidentes las repercusiones de la globalización económica y financiera>> y, como consecuencia, la estabilidad presupuestaria adquiere una gran importancia.

2012

Algunas entidades financieras españolas empiezan a estar mal vista, muy mal vistas.

JUNIO DE 2012

La Unión Europea abre una línea de crédito de 100000 millones de euros para la salvación de la banca española. Ahora hay que determinar cuántos millones de esos necesitan los bancos españoles.

Futuro inmediato

Operación Rescate. Cuando todos estén de acuerdo en la cifra, existen las siguientes posibilidades:

– Que el dinero venga del FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), y de allí pase a los bancos.

– Que el dinero venga del MEDE (Mecanismo de Estabilidad Europea), el cual, a estas fechas, no está en marcha todavía.

Pero existen varios problemas:

– Que si el dinero va al FROB, esto computa como deuda pública (y, por tanto, el Estado tiene que pagar intereses; y, por tanto, aumenta el déficit presupuestario; y, por tanto, <<a mí>> me rebajan el sueldo y/o me suben los impuestos).

– Que si el dinero va al FROB, o sea, a los bancos a través de España, no es lo mismo que venga del FEEF o que venga del MEDE. En el primer caso, los que hemos prestado dinero al Estado estaremos antes que el FEEF en la cola de acreedores si las cosas van mal; en cambio, si procede del MEDE, estaremos después, porque el MEDE tiene prioridad.

Siempre hay que ser optimistas, (…) Esta definición dice que el optimismo consiste en luchar con uñas y dientes para salir adelante en una situación concreta.

La otra definición es más bonita, pero falsa. Es la que dice que todo saldrá bien, que todo el mundo es bueno, que aquí no pasa nada. y digo que es falsa porque a medida que vas viendo cosas te das cuenta de que estas no salen bien siempre, que no todo el mundo es bueno, sino que hay muchas personas francamente mejorables, y que aquí sí que pasa algo.

El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

el-economista-esperanzado-97884670405796

LA REVOLUCIÓN CIVIL

No hay que olvidar que esta crisis no es de sistema. Lo repito. Es una crisis de personas en el sistema.

Cuando decimos que el sistema <<nos tiene atrapados>> es porque olvidamos que el sistema está habitado por personas.

Mis ideas de cómo debería ser la política:

– Con elecciones democráticas.

– Con grupos políticos financiados por donativos de sus afiliados

– Con programas más o menos serios, rigurosos.

– Representados por personas formadas para ello en asuntos económicos, políticos y jurídicos.

– Que tuvieran un currículo intachable.

– Con dominio total de idiomas.

– Con aspecto limpio y sencillo.

– Sin más coches oficiales que los necesarios.

– Con obligación de asistencia al Congreso en cada pleno.

– Con propuestas sociales y no particulares.

– Que despachen en horario prime time semanalmente con la ciudadanía, que es a quien rinden cuentas.

– Etc.

Como debería ser la justicia:

– Con miembros de los poderes judiciales NO designados por partidos políticos.

– Cuyos nombres no trasciendan a la opinión pública para que nadie sepa dónde nació el <<maldito juez que enchironó a mi primo>>.

– Dónde, además de la ley y la jurisprudencia, haya un sentido común administrado por los más sabios de la profesión.

– Que sean totalmente independientes.

– Que, con acuerdo global, los medios de comunicación únicamente informen, sin hacer juicios paralelos.

– Etc.

Como debería ser la sociedad:

– Trabajadora y basada en el esfuerzo.

– Solidaria y generosa.

– Que respete cualquier forma de pensar.

– En la que nadie sea mejor que nadie por pertenecer a un colectivo u otro.

– En la que se fundamente el respeto a la íntima práctica religiosa.

– Con personas que antepongan el bien social al personal.

– Que puedan tener iniciativa privada.

– Que esta sea justa.

– Que puedan acceder a los derechos básicos sin más pretensiones que las de ejercer sus derechos como contribuyentes.

– Que proteja, ante todo, a los menores.

– Que el derecho a la intimidad sea obligatorio.

– Que sea educada en las buenas maneras.

– Que respete los recursos.

– Etc.

(…) es la que dice que la culpa de lo bueno y de lo malo que me pasa es mía y solo mía.

El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

el-economista-esperanzado-9788467040579

4

EL CAPITALISMO

La calle Mandri, la Capitalism Street, es una calle en la que todos son capitalistas. Por el lado derecho, subiendo -la calle está en cuesta-, uno se encuentra con una pastelería, una relojería, un bar, una ferretería, una joyería… Por el izquierdo, un bar -al que voy a desayunar-, otro bar -al que voy a tomar una copa con mi mujer antes de cenar-, otro bar -al que todavía no he ido, pero todo se andará-, una tienda de flores, una tienda de ropa para niños, una pescadería…

Capitalismo puro. todos esos negocios son producto de personas que tuvieron una idea y la pusieron en práctica. Se jugaron <<su dinero>>. Y contrataron personas, y pagaron impuestos, y dieron de comer a gremios diversos -carpinteros, albañiles, electricistas…- que, a su vez, contrataron personas, pagaron impuestos, etc.

(…) E incluso, todos ellos dieron de comer a una oficina bancaria que hay en la calle, porque abrieron cuentas allí, pidieron créditos y, curiosamente, ¡los devolvieron puntualmente, pagando los intereses correspondientes!.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 3,25 millones de empresas, de las cuales más de la mitad no tienen a nadie asalariado. Si a ellas les sumamos las que solo tienen a uno o dos asalariados, resulta que ocho de cada diez empresas en este país tienen dos o menos asalariados. Con lo cual, cuando hablamos del tejido empresarial y de lo importante del capitalismo no nos referimos solo a Telefónica, Repsol o Inditex.

El capitalismo tiene sentido. Yo tengo cien acciones de Inditex. Amancio Ortega tiene más. Cuando en esa empresa deciden repartir dividendos, a él le tocan más que a mí, porque él se juega más que yo.

Mientras tanto, el señor Ortega y yo, gracias a que nos jugamos nuestros dineros -él más que yo-, hemos dado trabajo en el mundo a 109512 personas -datos del ejercicio 2011-, cantidad inferior a los que caben en el Nou Camp, pero respetable de todas maneras.

…: un país con cuarenta y siete millones de personas con iniciativa y que no esperen nada del Gobierno es riquísimo y un país con cuarenta y siete millones de personas sin iniciativa y que lo esperen todo del Gobierno es paupérrimo.

Oigo hablar mucho del capitalismo salvaje. (…) lleva a pensar que lo primero en el mundo soy yo, y luego yo, y luego yo.

En este terreno hay que darse cuenta de que eso de que llaman el capitalismo salvaje no es otra cosa que <<unos cuantos salvajes que hacen de capitalistas>>.

Y cuando el salvaje es caníbal te come. Cuando es futbolista va por tu ligamento cruzado; cuando es controlador aéreo va a por tus vacaciones; cuando trabaja en una empresa intenta hundirla; y cuando es empresario va a por los trabajadores de su empresa a ver si les puede hacer la vida imposible, y va a por los clientes a ver si les puede estafar, y va a por los proveedores con la intención de apretarles por el cuello hasta que saquen la lengua y se les salgan los ojos de las órbitas.