El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

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LA REVOLUCIÓN CIVIL

No hay que olvidar que esta crisis no es de sistema. Lo repito. Es una crisis de personas en el sistema.

Cuando decimos que el sistema <<nos tiene atrapados>> es porque olvidamos que el sistema está habitado por personas.

Mis ideas de cómo debería ser la política:

– Con elecciones democráticas.

– Con grupos políticos financiados por donativos de sus afiliados

– Con programas más o menos serios, rigurosos.

– Representados por personas formadas para ello en asuntos económicos, políticos y jurídicos.

– Que tuvieran un currículo intachable.

– Con dominio total de idiomas.

– Con aspecto limpio y sencillo.

– Sin más coches oficiales que los necesarios.

– Con obligación de asistencia al Congreso en cada pleno.

– Con propuestas sociales y no particulares.

– Que despachen en horario prime time semanalmente con la ciudadanía, que es a quien rinden cuentas.

– Etc.

Como debería ser la justicia:

– Con miembros de los poderes judiciales NO designados por partidos políticos.

– Cuyos nombres no trasciendan a la opinión pública para que nadie sepa dónde nació el <<maldito juez que enchironó a mi primo>>.

– Dónde, además de la ley y la jurisprudencia, haya un sentido común administrado por los más sabios de la profesión.

– Que sean totalmente independientes.

– Que, con acuerdo global, los medios de comunicación únicamente informen, sin hacer juicios paralelos.

– Etc.

Como debería ser la sociedad:

– Trabajadora y basada en el esfuerzo.

– Solidaria y generosa.

– Que respete cualquier forma de pensar.

– En la que nadie sea mejor que nadie por pertenecer a un colectivo u otro.

– En la que se fundamente el respeto a la íntima práctica religiosa.

– Con personas que antepongan el bien social al personal.

– Que puedan tener iniciativa privada.

– Que esta sea justa.

– Que puedan acceder a los derechos básicos sin más pretensiones que las de ejercer sus derechos como contribuyentes.

– Que proteja, ante todo, a los menores.

– Que el derecho a la intimidad sea obligatorio.

– Que sea educada en las buenas maneras.

– Que respete los recursos.

– Etc.

(…) es la que dice que la culpa de lo bueno y de lo malo que me pasa es mía y solo mía.