Una familia mal avenida. Falange, Iglesia y Ejército. Alfonso Lazo

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El Decreto de Unificación

 

Viva, viva, la revolución

Viva, viva, Falange de las JONS

Muera, muera, el necio Requeté

Viva, viva, Falange sin la T.

Sin la T de «Tradicionalista», se entiende.

… si ya no había peleas callejeras cotidianas entre camisas azules y boinas rojas es porque estos últimos habían desaparecido como formación diferenciada.

Las que no desaparecieron fueron las protestas de los dirigentes carlistas ante las más altas esferas. (…) Cuando cierto jerarca de Falange fue entrevistado por un periodista francés que le interrogó acerca de lo que harían en caso de que se restableciese la monarquía en España, el falangista contesto: «Habría otra revolución, y en este caso, se lo aseguro, nosotros estaríamos en el mismo bando que los republicanos».

Tiempo de censura. La represión editorial durante el franquismo. Eduardo Ruiz Bautista (coord.)

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INTRODUCCIÓN

Eduardo Ruiz Bautista

En una fecha tan temprana como 1480, tiempo de incunables, los Reyes Católicos intuyeron el provecho mayúsculo que podría reportar a sus reinos la fluida circulación de libros que el invento de Gutemberg había desatado, y para estimular este tráfico eximieron a tan preciosa mercancía del pago de alcabalas. Veinte años después, además de las ventajas, se habían percatado asimismo de los peligros para la ortodoxia y el orden establecido que se agazapaban tras las letras de molde, e iniciaron una tradición de control y represión de lo escrito que habría de prolongarse durante casi cinco siglos.

Son cantidad, y en absoluto reñida con la calidad, los trabajos que abordan la represión dictatorial en su múltiples variantes y escenarios.

Los autores de los periódicos <<estados de la cuestión>> acostumbran a mostrarse más huidos y evasivos a la hora de enjuiciar la evolución de la historiografía española consagrada al estudio de la represión cultural. Quizá porque resulta harto más fácil identificar el fenómeno represivo con un pelotón de fusilamiento que con un gris funcionario que proscribe la lectura de una determinada obra o autor. Y aunque establecer comparaciones resultaría del todo impropio, no debemos subestimar el daño que la censura infligió a varias generaciones de españoles. Con bastante frecuencia, se considera que las principales víctimas de la censura fueron los creadores, los poetas, novelistas, dramaturgos o cineastas que tuvieron que poner freno a su inspiración, que contemplaron con rabia o resignación la mutilación o la prohibición de su obra. (…) Sin embargo, …, los principales damnificados de este ataque a la inteligencia no fueron unos cuantos centenares de intelectuales, tal vez unos pocos millares, sino los millones de españoles que fueron lo que no leyeron, porque, de haberles dejado leerlo, quién sabe lo que habrían sido.

«¿Vamos hacia una depresión?» de Charles P. Kindleberger, en El orden económico internacional

He señalado que, antes de finalizar el año, los establecimientos financieros de Wall Street se hallarán sumergidos en el abatimiento. Las expectativas de que al final del ejercicio se repartan dividendos extraordinarios se han esfumado a causa de las pérdidas del último trimestre, algunos por especializarse en sus inversiones, otros por asegurar emisiones como la derivada de la privatización de la British Petroleum, en la que los bancos implicados en la misma formalizaron sus compromisos antes del 19 de octubre. Resultaron imprescindibles cierto número de fusiones para alejar el peligro de bancarrotas. E incluso establecimientos financieros sólidos abandonaron los planes de expansión forjados a lo largo de los dos últimos años, liquidando por completo departamentos y reduciendo la plantilla de sus empleados. Pero todo parece más bien síntoma de una recesión que de una depresión.

Una mayor sensación de dificultad, si no de enfermedad, emerge del ámbito de la puesta en circulación de deuda empresarial en el transcurso de los últimos años, bien para financiar ofertas públicas de compra de una compañía respecto a otra, algunas amigables, otras hostiles, o bien para prevenir y alejar el peligro de tales ofertas de carácter hostil a través de sobrepujar el precio de sus acciones y de generar deuda. Parte de la expansión registrada por el mercado bursátil de Nueva York entre 1982 y 1985 se debió a la sustitución de la negociación de acciones por las emisiones de deuda. El servicio de la deuda será una pesada carga para cierto número de empresas en los años venideros si la inflación es contenida mientras los tipos de interés permanecen muy elevados. Algunas empresas pueden quebrar. Un tema de debate en los círculos financieros es el relativo a si los elevados rendimientos de los llamados bonos <<basura>> -aquellos que constituyen una inversión que merece poca confianza- son los suficientemente crecidos como para obviar el riesgo de que se produzcan suspensiones de pago. No conozco suficientemente esta cuestión como para tener una opinión al respecto. Pero observo que el mercado evoluciona a la baja.

Pasemos a ocuparnos de la banca de crédito hipotecario: los establecimientos de ahorro del suroeste y de California se hallan en apuros a causa de sus inversiones en el sector de la construcción y de los préstamos hipotecarios levantados sobre edificios de oficinas y viviendas de lujo. Por otra parte, constructores dedicados a la edificación de viviendas de elevado coste con fines especulativos a lo largo de todo el país pueden experimentar dificultades para colocar los edificios construidos, y por efecto de ello también los bancos que han coadyuvado a financiar sus operaciones. Los establecimientos de ahorro que sobrecargaron sus carteras con préstamos hipotecarios antes de la subida experimentada por los tipos de interés en los años setenta han resultado especialmente afectados por problemas de desintermediación, cuando los impositores retiraron sus ahorros situados en depósitos a bajo interés para invertirlos en activos líquidos, certificados de depósito y embriagados por la euforia, hasta cierto punto en el mercado bursátil. El Federal Savings and Loan Insurance Corportation ha tenido que ampliar sus recursos mediante fondos facilitados por el Congreso a fin d epoder hacerse cargo de los depósitos subsistentes después de la penosa economía de dichos establecimientos. El Farm Loan Bank Agency necesitó, igualmente, una ampliación de capital.

Algunos observadores vaticinan la aparición de problemas por lo que respecta al crédito al consumo. La deuda derivada de los préstamos para el consumo ha crecido continuamente en el transcurso de los últimos años, y, en consecuencia, se ha mantenido constantemente elevada, y la insolvencia de los consumidores por efecto de su incapacidad para disponer de créditos más cuantiosos es creciente. La Tax Act de 1986 puso límites a la deducción de los intereses devengados por los créditos para el consumo de ingreso sujeto a tributación, pero ello no afectó a los créditos hipotecarios; algunos de estos solicitantes de crédito están pidiendo préstamos, aprovechando los efectos de la inflación, bajo la garantía de la diferencia entre el valor actual de la finca y la cantidad en que la misma se halla hipotecada – son las denominadas segundas hipotecas- para financiar la adquisión de bienes de consumo más que con propósitos de inversión. El continuo declive de la magnitud relativa del ahorro doméstico -en contraposición a lo que era de esperar desde la perspectiva de la teoría del lado de la oferta, en el sentido de que la reducción de impuestos en 1981 comportase un incremento del ahorro y un crecimiento acelerado de la inversión-, no augura nada bueno para la salud de la economía familiar.

El crac del mercado bursátil no es, en este contexto, un acontecimiento suficientemente importante para acarrear una seria depresión; la creciente desintermediación bancaria, para mencionar una de las muchas vertientes del sistema crediticio, no tiene por qué comportar efectos funestos y puede ser solventada. Las expectativas para el futuro dependen, sobre todo, de dos eventualidades: en primer lugar, que los inversores extranjeros no sólo dejen de invertir, sino que vendan sus dólares y sus inversiones en dólares, hasta el punto de que las autoridades monetarias se vean abocadas a la necesidad de aumentar, fuerte y repentinamente, las tasas de interés con objeto de atraer y mantener las inversiones extrajeras, lo que acarrearía serias repercusiones sobre los mercados de valores de renta fija y de crédito hipotecario; y en segundo lugar, que tal vez uno, o más probablemente dos, de los mercados crediticios especializados se precipiten hacia serios problemas conducentes a operaciones de salvamento por parte de las autoridades monetarias y fiscales, y que éstas se hallen en dificultades por falta de unas directrices tendentes a planificar una actuación apropiada al respecto, o por divisiones políticas que conduzcan a los gobernantes a un estado catatónico que los incapacite para desplegar una acción efectiva.

Una cuestión interesante es determinar si los mercados de mercancías, acciones, bonos <<basura>>, hipotecas en moneda extranjera y de crédito al consumo han de ser considerados de forma aislada y separadamente o interrelacionados entre sí. Ello plantea la siguiente cuestión: si la posibilidad de problemas en cualesquiera de estos mercados -que no fuera pronta y efectivamente atajada por efecto de la acción del prestamista de última instancia- fuera de 1 a 10, y el probema real se planteara a partir de la existencia de dos mercados colapsados por dificultades de desintermediación y por liquidaciones, dicho grado de probabilidad se vería multiplicado o sumado. (…) Mis lecturas de historia me sugieren que los mercados de crédito y de valores están íntimamente relacionados, y que, en el caso de que le problema real no sea prontamente atajado, la crisis podría generalizarse y posiblemente hacer añicos la red de seguridad que proporcionan los depósitos de seguros y de actuación del prestamista de última instancia.

Los grandes procesos de la Guerra Civil española. Fernando Díaz-Plaja

Las bases jurídicas en los dos bandos

Los tribunales de la España <<nacional>> actuaron hasta el final de la guerra contra sus enemigos directos en el frente o en la retaguardia. Pero a últimos de febrero de 1939, el Gobierno de Burgos anuncia su intención de perseguir también a los que considera causantes morales de la contienda, es decir, a quienes <<por acción o omisión grave hayan favorecido a las fuerzas que se opusieron al Movimiento Nacional. Es la Ley de Responsabilidad Política.

En el preámbulo se dice: Ante la próxima y total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de la Patria, considera llega el momento de dictar la Ley de Responsabilidad Política contra aquellos que por acción u omisión grave hayan fomentado la subversión roja o la hayan mantenido viva durante más más de dos años o hayan entorpecido el triunfo providencial e histórico del actual Movimiento Nacional.

Los castigos y reparaciones alcanzarán dimensiones propias dentro del hondo sentir y por ello establece la Ley algunas atenuantes, armonizando los intereses sagrados de la Patria sin quebrar la vida económica de los particulares.

Las sanciones económicas se regulan con moderación, de la que son ejemplo los preceptos encaminados a no coartar la actividad a quienes la basan en negocios moderados, y establece en aquellos casos en que se debe prever peligros de posible actuación futura de los inculpados, que podrán ir acompañadas de otras de distinto carácter, como por ejemplo, inhabilitación para ejercer determinados cargos y alejamiento de los lugares de residencia anterior, llegándose en ciertos casos de gravedad significada a la pérdida de nacionalidad de los que no merecen seguir siendo españoles.

Tras anunciar los tribunales encargados de esa misión serán constituidos por representantes del Ejército, la Magistratura (en este orden) y de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el decreto establece los partidos políticos que, por su actuación desde el 1º de octubre de 1934 (para incluir a los responsables de las revoluciones asturiana y catalana de ese mes y año) y antes del 18 de julio de 1936, se opusieron al Movimiento Nacional. La lista dada a continuación abarca desde el republicanismo y el autonomismo moderados a los anarquistas y separatistas.

…Quedan incursas en responsabilidad política y sujetas a sanción las personas comprendidas en los siguientes casos:

Haber sido o ser condenadas por la jurisdicción militar por delitos de rebelión, adhesión, auxilio, inducción y excitación a la misma o por traición en virtud de causa criminal seguida con motivo de Movimiento Nacional.

Haber desempeñado cargo directivo en partido o agrupación o haber ostentado representación en Corporaciones públicas o privadas.

Haber figurado inscrito antes del 18 de julio y seguir perteneciendo, con excepción de los simples afiliados, a las organizaciones sindicales.

Haber desempeñado cargos o misiones de carácter político o administrativo de la confianza del Gobierno del Frente Popular cuando el nombramiento se deba a conocimientos especiales y fuera su afiliación política contraria al Frente Popular.

También se hallan comprendidos los que hubieren desempeñado cargos con el Frente Popular en la Administración Central.

Haberse significado públicamente en favor del Frente Popular o de los partidos citados o haber contribuido con su ayuda económica a los mismos de manera voluntaria y libre, aunque no desempeñaran cargos ni estuviesen afiliados.

Haber provocado las elecciones de diputados de 1936, formando parte del Gobierno o desempeñando cargos en el mismo, o haber sido candidato, apoderado o interventor del Frente Popular o compromisarios de tales partidos en la elección de presidente de la República de 1936.

Los diputados que en 1936, traicionando a sus electores, hayan contribuido por acción o abstención a la implantación del Frente Popular, como asimismo los pertenecientes a la masonería, (…)

Haber contribuido desde el 18 de julio, salvo los casos de justificación muy calificada, en Tribunales u organismos encargados de juzgar a las personas por el solo hecho de ser adictas al Movimiento…

Haber excitado o inducido a realizar hechos punibles, personalmente.

Haber opuesto al Movimiento.

Haber permanecido en el extranjero desde el 18 de julio sin reintegrarse a la Patria en el plazo máximo de dos meses, salvo aquellos que tuvieran residencia en el extranjero o desempeñaran una misión encomendada por las autoridades naciones; los imposibilitados físicos para hacerlo o aquellos en los que se hubiera una causa extraordinaria que lo justifique.

Haber salido de la zona roja sin entrar en España en el plazo máximo de dos meses, salvo en los casos especificados anteriormente.

Haber cambiado de nacionalidad o haberla autorizado a los sometidos a su potestad de no haberlo hecho para evitar persecuciones, pidiendo seguidamente la nacionalidad española.

Haber aceptado misiones en el extranjero, excepto para conseguir la evasión.

Haber adoptado el cargo de presidente, consejero o gerente de Sociedades o Compañías, de manera voluntaria y libre, acuerdos de ayuda económica al Frente Popular o a los partidos,…

Están exceptuados los menores de catorce años y los que hayan prestado servicios al Movimiento Nacional. Los que hayan obtenido en su defensa la Laureada o Medalla Militar individuales. Los heridos graves incorporados voluntariamente al Ejército desde los primeros momentos o seis meses antes de la llamada de su reemplazo. Los que tengan el título de Caballeros Mutilados absolutos.

Los que hayan hecho arrepentimiento público antes del 18 de julio de 1936 seguido de adhesión y colaboración al Movimiento, aparecerán beneficiados en eximentes o atenuantes a juicio de los Tribunales.

(Heraldo de Aragón, 28 de febrero de 1939)

La jurisprudencia en las dos Españas se equipara cuando el 23 de enero de 1939 el Gobierno de la República declara el estado de guerra en la zona central (hasta entonces seguía el estado de alarma), designación a todas luces absurda pero que obedecía al deseo del Gobierno de mantener la ficción de una República parlamentaria mandada por civiles.

Don José Miaja Menant, general del Ejército republicano, jefe del Grupo de Ejércitos de la región Centro Sur, hago saber:

De conformidad con lo dispuesto en el decreto de esta fecha queda decretado el estado de guerra en todo el territorio dependiente de esta zona central, o sea las provincias de Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Jaén, Granada, Córdoba, Badajoz, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Teruel, Castellón y Albacete, y, en consecuencia, con arreglo a lo prevenido en el párrafo tercero del artículo 95 de la Constitución de la República Española y en los artículos 53 al 58 y 61 de la Ley de Orden Público, ordeno y mando: (…)

A todos los efectos de términos legales se hace la publicación del presente Bando en Valencia, a las doce horas del día 23 de enero de 1939. (El Socialista, Madrid, martes 24 de enero de 1939).

El economista esperanzado. Leopoldo Abadía

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CAJÓN DE SASTRE DE ESTA CRISIS

Sin tener muy claro todavía cuál es la utilidad real de las Diputaciones, se habla de que su posible desaparición implicaría una severa reducción del gasto, cosa que es buena. (…) Según un reciente informe del Círculo de Empresarios, las treinta y ocho diputaciones provinciales, tres forales, siete cabildos y cuatro consejos insulares suponen un gasto anual cercano a los 22000 millones de euros. De ellos, algo más de 15000 millones corresponden a las tres forales, mientras que los 6800 millones restantes los suponen las demás instituciones intermedias, cuya función principal es prestar servicios a los municipios más pequeños.

Emplean a cerca de ochenta mil personas -casi la mitad de su presupuesto se va en personal y gastos de funcionamiento- y tienen deudas que, al cierre del 2010, alcanzaban los 6358 millones de euros.

Estas cifras tan enormes son especialmente relevantes porque equivalen a la mitad del recorte anunciado para este ejercicio por el gobierno y porque estos organismo han perdido su sentido dentro de un Estado tan descentralizado, convirtiéndose en cosas redundantes, institucionalmente hablando.

Con tamos en España con 8116 Ayuntamientos, de los que cerca del 60 por 100 corresponden a municipios con menos de mil habitantes.

Más de la mitad no puede atender ni prestar servicios básicos. Habría que plantearse, por tanto, una reorganización de municipios (…)

Se habla de un ahorro de 250 millones de euros por evitar duplicidades (…)

Es un tema ya no solo de recorte y ahorro, sino de marketing puro. El Senado es una cámara de representación que asume capacidad legislativa, de representación del pueblo, de control del Gobierno y de supervisión del presupuesto; o sea, lo mismo que el Congreso.

En el Senado hay 207 senadores electos y 56 más asignados por la autonomías. A pesar de que solo tiene un presupuesto de 55 millones de euros -que si nos lo ahorráramos se sumaría, por ejemplo a los 113 millones de subvenciones de partidos políticos y los 17,3 de los sindicatos y, con el total, ya habríamos reducido gastos por 185 millones de euros-, su utilidad está en tela de juicio porque duplica el trabajo del Congreso.

Un diputado del Congreso cobra, por serlo, 2813 euros brutos al mes, más los complementos por ser portavoces de grupo -1700- o presidir una comisión -1500 euros-. O sea, que cuando se habla de la creación de una comisión especial para analizar el comportamiento de las ranas autóctonas de Doñana, …, significa que el diputado ha conseguido vender un pedido y tener un ingreso extra.

Todos los diputados tienen, además, derecho a 1823 euros ala mes para asumir gastos de alojamiento, si no eres electo por Madrid, y 3000 euros anuales en taxis, ordenador y móvil.

A esto, además, hay que añadir que la vida parlamentaria de un diputado es en muchos casos media, de modo que a esas cifras les tengamos que añadir su sueldo mensual por su profesión:…

Y, por supuesto, una vez jubilados, recibirán su pensión y se dedicarán a asumir cargos de asesoramiento en ranas autóctonas de grandes compañías que cotizan en Bolsa.

A mí me parece que los parlamentarios pueden y deben cobrar todas estas cosas porque su trabajo no es normal. Lo que pasa es que habría que establecer un código de conducta básico que:

– Obligue a los diputados a ir a todas y cada una de las sesiones del Congreso.

– Vele por la buena imagen y seriedad de la Cámara.

«Esto no es una pipa» y «Esto no es un país»

René Magritte. «Esto no es una pipa». Dentro de la serie de imágenes conocida como La traición de las imágenes, pinta este cuadro entre 1928-1929.
La primera noticia que tuve de este pintor surrealista, «olvidado» dentro de este grupo de creadores tan imaginativos como originales fue a través de un libro de Ciencias Naturales de la EGB:

«Perspectiva amorosa» 1935.

El choque me produjo este cuadro fue inmenso.

Realmente los cuadros de Magritte producen muchos sentimientos contradictorios, búsqueda de significados que resultan distintas según avanza el tiempo de vida de la persona. Los significados que yo le di a la incógnita que planteaba este cuadro no son los mismos que le puedo dar ahora. Y tal vez tenga que lamentarme, porque recuerdo levemente esos significados majestuosos y misteriosos mientras que ahora, si me pongo a reflexionar sobre ellos, serían más pragmáticos y adaptados a la realidad vivida hasta ahora.
Ese es el triunfo de este artista. Planteaba incógnitas tan válidas para unos y para otros: que el ser joven, ser viejo, ser mujer, ser hombre, saber de arte o no saberlo, no importaba, sino el abanico de significados que se abre delante de las obras de este pintor.
El pintor no nos deja el trabajo hecho. Independientemente de que la obra esté bien acabada. Nos plantea una incógnita o un problema de visión, un problema de realidad y los títulos de las obras plantean además otras incógnitas suplementarias.
«Esto no es una pipa» deja entrever que entre la realidad y lo representado hay una distancia que tenemos que valorar. Y aquí podemos entretenernos, si queremos, con planteamientos filosóficos y psicológicos sobre cómo entendemos la realidad de fuera de nosotros, cómo aprendemos, como conceptualizamos…
Magritte tan sólo ha resaltado que lo que hay es la representación de una pipa, pero que no es la pipa en sí la que está ahí. Es la imagen de ella pero no es ella.
En nuestra mentalidad es, algunas veces difícil distinguir o resaltar, la corporeidad y la representación de ella. Somos seres visuales que, creciendo, aprendemos a que no es necesario tocar algo para saber exactamente tu forma, su textura, su tamaño y su peso y otras mil características.
Los niños lo tienen difícil. Valorar estos aspectos necesita tiempo y aprendizaje y tocar mucho. De ahí que se pasen el día tocando cosas, porque necesitan esa información para completar sus propios esquemas. Un adulto puede tocar, pero las más de las veces no lo requiere.
Magritte pinta confusiones visuales, se entretiene confundiendo nuestro ojo como un mago. Y lo plasma para hacernos entender que entre la realidad física y la realidad de cada uno, hay un mundo inmenso. Si nos ponemos ante determinado cuadro de Magritte, la idea que cada uno tiene de esa representación no sólo está acompañado de lo que ve, sino de la experiencia que tiene en su vida, de lo que ha aprendido, de su psiquis, de su estado de ánimo en el momento en el que se enfrenta a la obra y de su carácter. Es apasionante oír las respuestas de cada una de las personas que se pueden enfrentar a un cuadro de este pintor, desde niños hasta adultos, desde mujeres y hombres, desde parejas a personas con otras vivencias vitales diferentes y las respuestas que dan, si se atreven a expresar sus sentimientos y motivaciones, son distintas. Son obras para pensar, para reflexionar y para aprender. Son obras encuadradas en un momento singular, en un apasionante debate que se mantiene visualmente y de forma poética: el Surrealismo. La corriente psicológica del arte. Influenciados por los avances de la psicología que inició Freud, se desarrolla esta corriente tan interesante del s. XX y tan reveladora de una época muy determinada de la historia europea: convulsa, emotiva, desgarradora.
Pero ya no estamos en esa época, ya no estamos en el período de Entreguerras del s.XX. Ahora mismo no hemos pasado la I Guerra Mundial y vamos de camino a la otra. ¿Qué tiene de parecido esta época con esa que vivieron estos pintores?
La crisis.
El mundo está en crisis. Cuando el mundo está en crisis se convulsiona, se revisa, se crea, se destruye. Es como el estallido de un volcán, la revolución. Todo lo que estaba arriba, en el mejor de los casos, va a hacia abajo.
Y el mundo está en crisis y este país, entre otros, también. «Esto no es una pipa» y redescribiendo o repintando… «Esto no es un país». Este ya no es el país dónde vivíamos a gusto y felices, contentos y satisfechos, dónde disfrutábamos, dónde no teníamos preocupaciones importantes, dónde teníamos una serie de condiciones que nos llenaban o nos ayudaban o nos curaban o nos educaban o nos daban seguridad o trabajo o… «Esto no es un país».
Porque la pipa de Magritte, la física, la real, estaba en la boca de ese «sintecho real» que iba con su carrito de la compra, pero sin compra, con sus enseres por el paseo de la Castellana, con esa levedad que sólo lo da el no tener nada más que unas pocas y escasas pertenencias, entre ellas, la pipa.
¿Qué nos ha quedado, a estas alturas, me pregunto yo: la pipa o la representación de la pipa?.
Magritte planteaba que no era lo mismo la realidad de una pipa que la representación de una pipa.
Cierto no es igual la representación de una España, de un país, que su realidad. Pero esta no aparece. Y me explico. La España real ya no existe, sólo nos queda la ilusión de esa España que conocimos. Y esa es la imagen a vender. Tranquilos muchachos, tranquilos ciudadanos desposeídos de todo y sin remisión, no han perdido a su país, está, pero ahora no pueden apreciarlo, como no se pude apreciar la luna cuando hay niebla, pero ahí, ahí está. Pero no está. No se puede ver porque lo único que nos queda de ese país es la representación de él, es la idea, pero no la realidad.
Y es una lástima que tengamos que retroceder en el tiempo, a Magritte, para mostrar mediante imágenes que igual que eso no era una pipa, esto no es un país, no es nuestro país, no será nuestro país. Es un montaje, no ideal tampoco, no real.
La realidad de ese país que era España tenemos, la obligación, no de imaginarla o recrearla, sino de crearla y trabajar por ella. La puerta blindada ha sido traspasada.